De amor realmente no hay nadie que entienda, por más que todos digan que sí y sean capaces de exponer por lo menos tres o cuatro teorías al respecto. Pero a la hora de la verdad, enseguida se ve que las teorías no sirven para nada, porque resulta que el caso propio no sale, lo único que siempre sale son modelos representativos, muy esquemáticos, y los casos particulares no tienen nada de esquemáticos, si no que son únicos y complejos; y lo que por encima de todo los hace únicos es que son insoldables, opacos, no se pueden entender ni traducir”…

Esto leí hace ya un par de veranos. Son unas líneas escritas por Birgit Vanderbeke. Posiblemente de su novela “Alberta tiene un amante”, de la que ya extraje un porción en un artículo anterior. Creo que nada cabe añadir a las palabras claras, directas y muy acertadas de esta escritora.

Los consejos, como siempre, nacen para desoírlos.

Anuncios