Hace unas semanas cayó una tremenda lluvia de granizo en Cáceres. Las consecuencias fueron destrozos, coches inútiles, cocheras y primeras plantas inundadas y muchas más. Hoy pretendo acercaros una de esas “resakas” que nos dejó aquella intensa lluvia de granizo. Aquella que -en principio y por suerte- más debería afectarme a mí y mis amistades: nuestra querida pista de “Aguas Vivasse vio sorprendida por el desatre y ha quedado… como ha quedado.
Os dejo dos escasas fotos, aunque creo que son suficiente para…

Allí tenemos algunos recuerdos. Unos más de infancia (incluídas verbenas, cuidado) y otros más cercanos. No todos positivos, aunque sí necesarios.
Y, entrando en detalles, allí, sobre esa cuesta en la que jugábamos a fútbol, mi rodilla sonó clic. Y en la cancha de baloncesto lo hizo mi tobillo hace ya algunas navidades. No creo que vuelva a dar patadas al balón en nuestra querida pista verde en cuesta, pero sería muy recomendable y aún más poisitivo que la arreglaran cuanto antes, pues no todos los que allí jugaban están “lesionados”. Ayuntamiento de mi ciudad, esto es un favor que solicito, cuando debería ser su obligación: apúnteselo, que nos conocemos.

(P.D.: el deporte une).

(Otra P.D.: “a buenas horas” o… “si lo hubiéramos pensado antes…“).

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