Es tan obvio, tan evidente que puede parecer que no merece mención alguna, pero no es así. Llevamos ya años en que el dinero es lo más importante en el deporte, especialmente en aquéllos llamados de masas. Y esto también sucede en  el baloncesto, a pesar de ser -como poco- el segundo en seguimiento en nuestro país. Y tal es la trascendencia de esto que a mi juicio se han creado competiciones con dos partes muy diferenciadas: una de primeros pasos o primera oportunidad, y otra en la que se completan los equipos o se subsanan los errores. Pero esto no es para todos. A ello…

Cada vez es mayor la diferencia entre unos equipos y otros, y no estoy hablando de fútbol ni de nuestra liga doméstica tipo Escocia 2.0. Estoy tratando de analizar el baloncesto español de élite. Desde hace ya algunos años hay varios equipos (F.C.B. Y R. M.) que tienen presupuestos muy por encima de los beneficios que generan (pues son alimentados por su club de fútbol). Esto coloca a estos equipos con una supeioridad presupuestaria muy notable respecto al resto. Y se nota. Pero no sólo ellos parecen disfrutar de una bonanza económica, aunque en otros casos, como el de los vitorianos, no sea tan clara.

Lo que sí es claro es que la diferencia está ahí: equipos ricos o muy ricos y poderosos, y equipos mucho menos adinerados compiten en la misma liga. Eso no está mal y siempre ha sido así, pero… Sí, pero. Pero hay que limitar ciertas prácticas o esto se convierte en una liga de dos o tres clubes y muchos “comparsa”.

Este año algunos equipos, bien por problemas de lesiones, de mal gestión o planificación o por otros “disgustos”, han tirado de los fichajes una vez empezada la liga para hacerse más fuertes y compensar su plantilla. Algo “sano” en principio, está desvirtuando la liga “ácebe”. ¿Por qué? Porque se han rearmado algunos equipos  (Barcelona) y a otros que ha´bian hecho bien sus deberes de verano, se les ha debilitado mucho (ahí está el Granada post-Ingles).

Y ése es el tema de este artículo: dos temporadas en una. Granada, Fuenlabrada, Joventut y otros clubes, habían confeccionado unas buenas plantillas (teniendo en cuenta sus circunstancias) y habían trabajado bien en pretemporada para competir en esta ACB. Estos equipos, como el resto, empezaron de cero y en igualdad de condiciones. Algo que se rompe con las incorporaciones de “los grandes” en presupuesto una vez la liga va avanzando. El Barcelona incorporó (a una gran plantilla) a dos jugadores: Anderson e Ingles. Anderson procede de otro liga, pero Ingles… ¡pertenecía a Granada! Baskonia, equipo vitoriano o como sea, hizo su plantel. Un sólo cinco (como la mayoría de los equipos)  en la era post-Splitter, y con no demasiada experiencia era la apuesta. Varios meses después ha incorporado a uno de los mejores pívots de la competición, Esteban Batista, comprándoselo a Fuenlabrada (que no ha vbuleto a vencer desde que se produjera este baja). Así, dentro de una misma competición se crean dos temporadas en una: la inicial, en que se demuestra lo bien que has trabajado en pretemporada y en la confección de la plantilla. Y la de los “ricos”, con posibilidades de rehacerse en cuanto tienen un problema o simplemente si se ha metido la pata al inicio. No está mal esta segunda oportunidas, yo no digo eso, pero sólo existe para unos pocos: quienes cuentan con presupuestos desorbitados por nutrirse de un club mayor (el hermano grande futbolero) o quienes históricamente o últimamente tienen más poder económico. De esta manera, se desvirtúa la competición y, más o menos, todos sabemos quiénes llegarán a las semifinales.

Tal vez habría, al menos, que regularizar el traspaso entre clubes “ácebe” dentro de la misma temporada, eliminarlos o proteger a los “pequeños”. No sé. Pero es muy evidente -demasiado- que prima el poder económicao sobre cualquier otro y, ante todo, sobre el trabajo bien hecho.

(Y algunos, ni así. El equipo de baloncesto de Málaga lleva años perdiendo peso en la competición por una muy mal gestión. Y no parece tener fin su caída libre. Aunque todo pasa: los buenos momentos y los malos. Y mira que fichan, y fichan, y fichan…).

¿Queremos una liga de baloncesto en que los grandes se puedan rearmar continuamente y acaben con la competitividad o no? ¿Deben darse tantas oportunidades a los equipos para rehacerse? ¿Es positivo que lo económico tenga tanto peso en el deporte? Tal vez esto es lo que se deberían plantear los dirigentes de la competición. Yo, por mi parte, seguirié viendo basket en el televisor y jugando al SM.

Un reconocimiento para los equipos bien hechos y bien trabajados, como Valencia, Joventut, Fuenlabrada…. y alguna ventaja habría que darles por esta gran labor.

 

¡Viva el BALONCESTO!

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