Hacerse fuerte tras el olvido, la desconfizanza en uno mismo o la caída que a todos nos acontece.
Eso es lo que han conseguido algunos jugadores del Joventut de Badalona. Hay casos más evidentes, otros menos, algunos incluso se esperaba que tuvieran este renacimiento, esta reacción a lo Fénix resurrecto.
Entre los que han causado sorpresa se encuentra McDonald, ese pívot con uno de los mejores “porcentajes de dos” esta campaña, que rebotea, anota, incluso asiste. Su vuelta a creer en sí mismo, a hacer lo que sabe a sacarse partido en cada acción ha resultado destacadísima. Después de unos años yendo a menos en equipos como Gran Canaria o Vitoria, esta segunada o tercera juventud es una gran noticia, sobre todo para los de “la Penya”.
Otra de las grandes noticias -mucho más esperada si tenemos en cuenta en cuántos equipos de SuperManager empezó elegido- ha sido Jordi Trías. Todos esperábamos que resurgiera su juego, su movilidad, su riqueza táctica, sus posibilidades de cara al aro, a aro pasado, a tabla… Un interior de los más completos del panorama español seleccionable, al que se ha tenido en el olvido por ende de su ostracismo blaugrana. Este curso se está saliendo. Es uno de los máximos reboteadores de la “ácebe” y es un seguro en valoración y en muchos aspectos no tan tangibles. ¡Bienvuelto Jordi, se te añoraba! Por cierto, ¿por qué nadie le dedicó aquella medallita cuando se quedó fuera del Mundial tras haber realizado toda a preparación? ¡Qué poco justos somos a veces!
Quinton, el alero aquel al que el Madrid -como a tantos- no le dio oportunidad de mostrar su juego. Con algunos pequeños reveses y superponiéndose a todos ellos y a su inapreciable paso por nuestra liga, Hosley se está mostrando como un alero muy a tener en cuenta. De entre los treses también se encuentra entre los máximos reboteadores. Está ayudando muchísimo en defensa, multiplicándose. Anotando cuando toda, sin estridencias. Corriendo los contrataques y dando espectáculo. Pero sobre todo, ha contribuido con una agresividad que el equipo necesitaba. Algo que tal vez las dos incorporaciones anteriores no lucían tanto. Algo muy necesario en un deporte en que las ganas y el derroche físico con sentido tanto y tanto ayudan. Cooperación es la palabra que define a este alero que, por fin, se está mostrando tal cual es.
Y, por último, el más llamativo tal vez, sobre todo por sus espectaculares últimos partidos: Carl English. El estadounidense, defenestrado por el siempre radical Ivanovic, ha resuperado su confianza en estas útlimas jornadas. Muy buena noticias para el club verdinegro, quienes han llegado a la Copa en buna parte por estas estelares actuaciones. English, un jugador de rachas, ha entrado en la buena y recuerda muy mucho (e incluso mejora en los últimos envites) a ese escolta completo, anotador y muy dinámico que pasara por el siempre acertado en fichajes equipo gran canario de basket.

De esta manera, el Joventut ha acertado haciendo algo que no siempre sale bien: recuperar jugadores que mostraron sus excelencias y que cayeron en “desgracia”. Y resulta, como en tantas facetas de la vida y tantos deportes, que el componente psicologico, la sana autoconfianza y otros aspectos positivos de nuestra psique, condicionan mucho nuestra labor, ya sea en un tipo de trabajo o en otro. Y esto es sólo un deporte, pero tambíen es vida. Una nueva vida para estos cuatro “recuperados” y una gran ilusión para el Joventut.

¡Suerte para La Copa! Sois los representantes de los equipos que anteponen la cantera.

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