No nunca llega la sangre al río en esta nuestra Europa. En este nuestro mundo civilizado. Países en desarrollo o tercer mundistas tienen aún esa oportunidad, pero aquí ya nada va a cambiar.

Y ante la postura cínica y aprovechada (económicamente correcta o interesada) del viejo mundo y la nueva potencia sólo cabe llamarles (o llamarnos falsos) porque lo que ante eran líderes consolidados a los que se respetaba y con quienes se negociaba ahora sí se señalan como dictadores, genocidas y autoritaristas. En realidad nuestro sistema no está tan lejos del suyo, porque ya nada cambia y, sin embargo, ya no llegará la sangre al río. Eso sí, algunos seguiremos soñando con que alguna vez ocurra aquí.

Gracias, Quique González, creo que tú has sabido expresarlo mejor que yo y por eso tiro ahora de ti.

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