No es una rtículo de dieta mediterránea, ni de gastronomía extremeña. Ni mucho menos de crítica a nuestra “clase política” (ya se llevan lo suyo con asiduidad aquí). Estas líneas tratan de Baloncesto profesional, o lo que debería ser.

Gustavo Aranzana, natural de Valladolid, nunca de León: confusión muy habitual, pero que enoja a los leoneses mucho. Este señor se dedica a entrenar a un equipo de baloncesto, o eso afirma y hace creer a los directivos del club. Este señor ha construido la plantilla de esta temporada (sí, Gustavo, sí). Y este señor hace que el equipo sufra en incontables situaciones y en circunstancias no tan difíciles de prever y entrenar, que es lo que me hace a mí pensar que entrenar, no entrena (cobrar sí).

A saber: si un equipo presiona tras canasta, somos capaces de estar más de cinco minutos sin darnos cuenta de la circunstancia (desde el banquillo me refiero) y pasándolas canutas para no agotar los ocho segundos o perder varias posesiones.  Otra: no hay defensa en zona, ¿para qué, si eso es de cobardes, no Gustavo? Uno más y lo dejo, que puede cansar, no hay sistemas de ataque. Anoche se vio con claridad: aclarado para Xavier, o para otro; la cojo y me la tiro (F.S.), un bloqueo directo de vez en cuando y… ¡a jugar! Esto nos hizo pensar a algunos en la grada que este señor vallisoletano piensa a lo NBA, es decir, “entrenamos en los partidos” (¡y así nos va!).

Lo grave. Toquemos el punto jubilación anticipada. Este señor viene a sustituir a un entrenador a mediados de la temporada pasada. Por supuesto, tras su gran vida como entrenador y sus años en esto, exige dos cursos de contrato. El club se los da. Peeeeeero, ahí no queda todo. Hay que remediar la plantilla, defiende con uñas y dientes el castellano-leonés. Ermolinski no sirve, ¿por qué? (decíamos algunos). Según declara el técnico, porque es muy alto para ser bvase y no sabe tirar. Traemos a Cherry, que nos ha costado su sueldo, el de Pavel, el de Perico Sala (que sigue el baloncesto desde su casa cobrando del club porque no se le hizo ficha) y un plus para G.A. ¿Un plus para Aranzana? Sí, porque procede de la agencia de jugadores que lleva o de la que es parte el entrenador de Valladolid. ¿Curioso, casulaidad? No tanto. Forcada, jugador joven, internacional en categorías inferiores, gran final de temporada… lo que sea, a Gustavo Aranzana no le gusta. No entra en sus planes al acabar la temporada pasada. Se ficha a Movilla (buen muchacho parece), que procede de… sí, acertaste, de la agencia de… No puedo seguir más allá por falta de datos. Supongo que hay otros casos, pero no me ha llegado tanta información. Pensar, a veces sé, así que vamos a ello:

– Este señor viene, se le firman “dos años” porque sabe mucho de baloncesto (en efecto mucho más que yo, sin duda) y nos va a enseñar a todos. Sí, ésa fue su actitud.

– Afirma al llegar que hay que hacer un proyecto de ascenso (insostenible, por cierto) y que hay equipo para ello.

– A las dos semanas, matiza, perdón, cambia estas declaraciones. Y se da un plazo de varias temporadas para ello.

Se hace con “los mandos del club” y empieza a traer judgadores por los que -supuestamente- cobra  comisiones. Así va limpiando la plantilla para buscar acomodo a varios de los suyos.

– No parece que entrene demasiado. A las pruebas aportadas me remito.

Y está ganando dinerito por ser entrenador y otro tanto por ser listo. De aquí a poco lo mismo se queda con el baloncesto de la ciudad, o nos arruina el proyecto.

-Algo interesante y -a mi juicio- grave. Sanguino, pívot cacereño y guste o no- capitán e insignia del equipo, para el vallisoletano no cuenta ni quiere que cuente. Trae y sigue trayendo a culaquiera con tal de que no juegue Juan Sanguino. No voy a decior que sea un jugador que marque diferencias, pero cuando ha confiado en él (titular en casa frente a “no me acuerdo”) ha hecho buenos minutos. Tal vez por eso no lo pone más, para que no pueda demostrar que vale mínimamente para esto. ¿Nadie le ha explicado a este señor que los extremeños del equipo no sólo deben formar parte de la plantilla, sino también jugar?

Aranzana ha venido aquí a salvarnos de nuestro analfabetismo deportivo, a cobrar dos, tres y las veces que haga falta, a enchufar jugadores como Carlos Cherry (Hamilton en círculos reducidos y no cercanos) y -parece- a reírse de nosotros. Su jubilación, viento a favor, claro, porque barato, lo que se dice barato no cobra el técnico.

Hace poco alguien me comentó que a los jugadores les echó una tremenda reprimenda tras uan de sus grandes derrotas fuera y que, otra vez, ni quería hablar con ellos, del enfado. Yo pensé: ¿y enfadarte contigo, listo, porque los jugadores suponemos que hacen lo que les dice el entrenador? ¿Y trabajar durante la semana? ¿Y si resulta que por mucho que trabajes es que no sabes tanto y no te luce? Sea como fuere, por favor, vete cuanto antes y no vuelvas más.

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Lectores, escasos, participad.

Gracias.

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