Seguiré tiempo sin entenderle. Sin comprender sus cambios o cómo entrega galones a unos u otros. Seguiré sin poder comulgar con algunas de sus jugadas ofensivas o sin disfrutar de más minutos para lo jóvenes y la cantera. Seguiré sin mirarle con “simpatía” y sin encontrarle el punto a muchos de sus haceres y quehaceres. Sí, así será, pero hay algo que ha cambiado y sólo puedo afirmarlo, reconocerlo y gritarlo ( o escribirlo aquí). A Casimiro hay que reconocerle lo suyo.

Hace ya tres cursos (creo recordar) que Luis Casimiro hizo las maletas y cambió la vecina Fuenlabrada por la vuelta al cole. Así llegó a nuestro Estu. Con un halo de seriedad, trabajo bien hecho y éxito entrecomillado tras sus temporadas frente a los naranjas.

Como ya he dicho, me costó y cuesta comprenderle. Hubo derrotas, problemas, días al filo de la navaja, descensos mirados de cerca, pero se sobrevivió. De una u otra manera así fue. Y este año empezaba con las ilusiones de siempre y una más: La EuroCUp de Baloncesto. Y, para mí, eterno sufridor de la pelota naranja, con muchas más dudas aún.

Pero han ido pasando las jornadas y ahí está la figura de Casimiro, no sólo flotando sobre las olas de los problemas y los últimos puestos, sino sobravolando y oteando sendos aspectos, sobreponiéndose y aprovechando cada partido para mostrar a un equipo que hace gala de trabajo, constancia, agresividad… y confianza en sí mismo. Algo que puede no valorarse debidamente, pero que hace no tanto se habría visto como una utopía.

La confección de la plantilla no le ha ayudado, pero se ha sobrepuesto a ella. Las lesiones, siempre inoportunas, han aparecido, pero también las ha superado con reparto de minutos para los menos habituales.  La presencia en una segunda competición, en lugar de agotar al equipo o de lastrarle, le ha hecho más fuerte y ha logrado mentalizarle. A las malas rachas, cortas, le han seguido algunas buenas, más largas. Y se han producido victorias de mérito, tanto en la liga doméstica (Vitoria, Barcelona) como en Europa.

Por ir abreviando y por no llegar a un análisis para el que tal vez no esté preparado, sólo afirmar y escribir (mi forma de gritar al viento) que Luis Casimiro está realizando un gran trabajo en el club colegial. Que este hombre ha sabido transmitir a sus jugadores lo que quiere de ellos. Que ha sabido superar los problemas (con contadas incorporaciones y fe en los que sólo podían seguir). Que da gusto ver a sus deportistas dejarse la piel en las canchas. Y que aquí tiene, sino un admirador, sí alguien que respeta su labor y trata de comprenderla aunque no llegue o no le salga instintivamente.

(Por razones de tiempo, pues quería que este artículo viera la luz hoy que el Estudiantes empieza su enfrentamiento de cuartos de liga europea, no he podido hablar de los fichajes veraniegos, los “remiendos” posteriores, ni enlazar otros artículos tanto porpiso como ajenos donde se habla del equipo o el entrenador. En próximos días ee hará, pero si tenéis curiosidad en cualquier buscador escribiendo “Luis Casimiro” y el nombre de esta bitácora… ¡voilà!)

Gracias, Luis, por hacernos soñar de nuevo.

¡Viva el baloncesto!

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