Sí, parece que incluso se les ha vuelto en contra. Tal vez -o en realidad- no ase así y estén sacando tajada también en este caso, pero es evidente que el arma de control social más importante sigue de moda. Cmabia opiniones inalterables, manda tropas a sitios lejanos, consigue votos, nos hace ir al supermercado a por lo básico como hienas, o nos deja sin consumir con “alegría” durante meses.

No ha hecho falta mucho para que los políticos y buena parte de la población pasara de considerar la energía nuclear como una apuesta a medio plazo a considerarla satán reencarnado o, siendo menos creyente, una opción muy peligrosa. Por suerte mi opinión sigue seindo la misma desde los 15 años: provoca enfermedades, es “incontrolabe” y es peligrosa no sólo para el hombre. Bien, pues un terremoto en Japón y todos a cambiar de opción, ¿por qué? POrque les ha entrado miedo. Y mi pregunta ¿cómo le puede entrar miedo a los políticos o al presidente del gobierno? ¿Tienen alguna cerca, o en la Moncloa? En el jardín de su casa haría instalar yo una a cada gracioso que afirma que es rentable y que no es peligrosa por sí misma (estoy hablando de aparición de enfermedades como el cáncer entre la población de los alrededores).

El miedo a quedarse sin crudo, sin combustible, sin petróleo o como lo queráis llamar ha sido el que ha llevado a “los países civilizados” a intervernir en Libia. Hace unos meses se “iban de cañas” con el simpático Gadafi, le daban palmaditas en la espalda, se hacían su fotito de rigor… Y, de repente, es un dictador. ¿No lo era antes? Ah, no… sucede que parte de su pueblo se ha levantado contra él y, entonces, las tropas de las libertad y proderechos humanos han actuado. ¿Alguien se lo cree? No será que se quiere nombrar a alguien que “jure”  lealtad a los países industrializados y mantenga el precio de los barriles en un”nivel “rentable para los gobiernos” .

Lo más gordo de este caso es que todos ayudan, echan una mano, pero es mentira. Nadie quiere ser el abanderado. Nadie pretende ser “el jefe”, la cara a la que mirar, el gestor del conflicto. ¿Por qué? Tal vez por miedo. Por miedo a que vaya mal y después se le señale. Por miedo a que haya que intervenir en tierra, a lo que se opondría el pueblo de cada nación implicada. Por miedo a represalias posteriores, tal vez. Y, así, han pedido que intervenga y “mande” la OTAN, vamos el miedo, que es quien está detrás de todo.

Y por seguir y “personalizar más abajo”, es decir, llevarlo a la vida del día a día de las personas comunes… El miedo a la enfermedad. Miedo a que el dolor se prolongue. Hace unos días me venía molestando la espalda. La zona lumbar especialmente, para ser más exactos. Algo normal por otro lado (achaques de la edad). ¿Hice algo para remediarlo? Claro que no. Ese dolor era más molestia que algo punznate. Sí, pero sabía que podría ir a más. ¿Hice algo para remediarlo? De nuevo no. Fue avanzando la semana. Cada día la molestia se iba agudizando. El jueves ya me empezaba a doler de veras. Y el viernes, para remediarlo, me fui a jugar a baloncesto. No sé si muchos de los que leéis por aquí habéis jugado a baloncesto, pero suele hacer pupita precisamente en esa zona. ¿Qué me  ocurrió? Nada importante, el viernes por la noche me quedé en casa y me fui a la cama temprano. Una pena que el dolor y la falta de sueño (supongo) no me dejasen dormir al principio y me hicieran despertar cada poco. Vale, vale, sinceridad: también “se me fue”  el abductor de la pierna derecha, que me dolía tanto o más que la espalda (ni me acordé de mi rodilla). Esto provoca miedo. ¿A qué? A la enfermedad. A no poder realizar tareas cotidianas. A ir a peor. Así que ayer hubo que estirar, pornerme el masajeador, pasar la noche en casa, tumbarme a ver una serie… En un rato volveré a los estiramientos (estoy esperando a no vomitar lo desayunado; siento ser tan explícito) y, después, la maquinita. ¿Pensáis que este miedo me hará cuidarme mucho más en un futuro a medio plazo? Yo sé que no. Se me pasará cuando desaparezca el dolor, o poco después. Y no me volveré a acordar de él hasta que regrese como el hijo pródigo. ¿Pensáis que ocurrirá lo mismo con la energía atómica y sus centrales? Por supuesto. Dentro de un mes y después de que hayan salido todas las pruebas de seguridad de los gobiernos europeos  más que satisfactorias (sea verdad o no), se cerrará el debate. E incluso se prorrogará su vida, mentando la crisis económica como causa. Porque el miedo que le meten a la población con otra posible subida de la energía también tiene su efecto, no creáis. Aunque sigan apareciendo casos de enfermos en las inmediaciones de las nucleares, total ¿quién vive cerca?

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