Hace ya unos años, pocos, que empecé esta aventura de “blogear” o escribir lo segundo que se me ocurre. Entonces, empezando de una manera muy crítica que se ha mantenido, publiqué el artículo: “¿Cuándo volveré a creer en los políticos?“. Y creo que precisamente  es hora de recuperar esas reflexiones para todos aquéllos/as que se han incorporado tarde a la lectura de esta bitácora. O que de repente os lo encontráis.

Espero que os guste…

¿Cuándo volveré a creer en los políticos? (suponiendo que alguna vez lo haya hecho). No sé…

Tal vez si dejasen de hacer oposición trasnochada, es decir, si apoyasen lo que es mejor para nuestro país venga la propuesta de donde venga. Vamos, que si el partido contrario tiene una buena idea o quiere adoptar una medida que parece positiva y que posiblemente acabará con el problema para la que se crea, se le apoye y se apruebe esa idea. Dicho de otro modo, que los ciudadanos y nuestros problemas sean más importantes que “darse por culo unos a otros” o querer sacar dos votos más de los votantes retrógrados (sean del color que sean, que en todas las familias los hay).

Tal vez si aprovechasen para bajarse los sueldos de vez en cuando y, especialmente, cuando hay gente que lo pasa mal mes tras mes porque no le da ni para vivir con dignidad.

Tal vez si tratasen de poner por delante a los ciudadanos que les han hecho el favor de nombrarlos como representantes en lugar de mirar por las microempresas y multinacionales, pues… Si es fácil. Vamos a ver, tú multinacional del sector de la alimentación, o pagas más por el kilo de tomate al productor o lo vendes más barato en tus mercados y tiendas. Que eso se llama entrometerse en un mercado “libre”, pues sí, ¿y? Lo importante es que la gente pueda comprar tomates a un precio más moderado y real y que a los productores les merezca la pena cultivarlos (no vamos a ser sólo el lugar de vacaciones del resto de europeos; además el ladrillo de los hoteles no es comestible). Y así con todo aquello en que sacan demasiado tajada las grandes empresas, pues casi todas ellas además pertenecen a personas que ni siquiera viven en España, con lo que el beneficio final se va fuera.”

El resto, os lo enlazo…

Luchemos para que se responsabilicen de sus actos y mejoren su gestión,  penosa y muy intencionada. ¡Ánimo!

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