Empezaba la temporada ACB y los cambios en el Estu habían resultado claros e interesantes; incluso, en mi opinión, creadores de una cierta ilusión.

Entre las esperanzas, o más bien oportunidades, se situaba la figura de Daniel Clark (canterano de origen británico). Clark venía de unos años “chupando” bastante banquilo, a la sombra de al menos tres interiores más y -por tanto- con escasos minutos, pero con algunas aportaciones importantes puntualmente.

Sin embargo, en este curso la teoría le situaba como tercer interior, por detrás del americano Cedric Simmons (máximo reboteador de la HEBA 2010-11) y Germán Gabriel (un clásico, y oro junior en Lisboa con la generación maravillosa). Y así parecía, pero…

… pero llegó la irrupción del inconsumible Carlos Jiménez (el del espíritu, sí) en la posición de cuatro (y en la de alero), y todo queda ahora menos claro.

En la primera jornada Jiménez, el grande, hizo unos números de escándalo, llegando a mostrar un gran acierto anotador y triplista; algo que le habían cercenado en Málaga. Clark, por su parte, había pasado desapercibido tanto en ese primer envite como en el siguiente.

De ahí el título de este artículo y la pregunta: ¿será el año de la confirmación de Clark o el del regreso apoteósico del inagotable Jiménez?

Y por no era suficiente “sal pal plato”, en la tercera joranda Daniel Clark se sale en los minutos que juega: logra 15 puntos y dos rebotes.

Ahora queda la incógnita, y más teniendo en cuenta que Pepu está repartiendo minutos entre los jóvenes (Driessen, Fernández y otros).

Esta cuarta jornada, un nuevo capítulo para despejar la incógnita. Y una nueva oportunidad para disfrutar del  “Espíritu Jiménez” y del Baloncesto.

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