Hay quien afirma que lo importante en la vida suele ser gratis. Y mucho de verdad hay en ello. Aunque todo tenga su coste, pero no tiene porqué ser en dinero en lo que se produzca “el intercambio“.

He vuelto a competir -como aficionado, por supuesto- y todo huele a positivo.

Pertenecer a un proyecto o equipo. Entrenar con el resto de compañeros. Compartir lo aprendido; intentar mejorar uno mismo y ayudar a los demás; intercambiar puntos de vista u opiniones; apoyar a quien lo necesite… Como habéis leído hasta aquí, aún no he mencionado “nada físico”, es decir, aún no he hablado del componente deportivo del deporte: curioso, o más que eso.

Porque la práctica deportiva en sí “mola”. Me encanta, no os voy a engañar. Disfruto como un adolescente (aquél…), pero es así porque estoy compitiendo en un deporte de equipo. Más señas: baloncesto, por supuesto. Y en este tipo de deportes puede no ser tan importante la práctica en sí. El entrenar, practicar, mejorar. Todo puede quedar un poco relegado por el competir por y con tus compañeros.

Los inicios no están siendo fáciles:

  • equipo de nueva creación,
  • gente que no había competido o llevaba mucho (yo mismo),
  • rivales duros en la fase de configuración de grupos,
  • algunas bajas ocasionales,
  • posibles lesiones o resentimientos actuales y futuros…

Sin embargo, estoy ilusionado. Bajo a entrenar cuando puedo. Intento recuperar algunos aspectos que se han visto mermados (visión de juego y bote especialmente). Trato de adaptarme a sistemas defensivos y ofensivos. Todo parece que irá a mejor y que seremos un equipo en pocas semanas. Porque, sinceramente, aún somos un grupo de colegas que tratan de hacer algo parecido a jugar a baloncesto. Pero pronto jugaremos a baloncesto. Y entonces… ¡¡ni me imagino cuánto disfrutaré!!

Abrazos y…

…¡viva el Baloncesto!

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