Más que alumbradas y acertadas las líneas de Ryu Murakami, quien habla de nuestra infectada sociedad, pegando duro sobre la dualidad moral y el servilismo de todos nosotros hacia lo establecido y publicitado. A ver si sabéis de qué país habla antes de llegar a la mitad del texto. Lo jodido es que podría ser cualquiera “civilizado” (qué sonrisa de maldad cada vez que utilizo esta palabra) y especialmente el que mejor conozco, el nuestro.

Leed, releed, pensad y disfrutad. ¡Que no todo en la vida son los placeres mundanos!

“No hay coherencia en la forma en que los padres y otros adultos te responden cuando eres niño. Y eso pasa sobre todo en este país, donde no existen criterios sólidos ni normas para juzgar lo que es importante. Los adultos viven pensando sólo en el dinero o en artículos que tienen un valor económico establecido, como las prendas de diseño. Los medios -televisión, periódicos, revistas, radio y lo que sea- están repletos de informaciones que ponen de manifiesto que lo único que quieren o les preocupa son el dinero y los bienes materiales. Desde los políticos hasta los burócratas, pasando por el trabajador de clase media que bebe el sake más barato en el banco de una terraza popular, todos muestran mediante su forma de vida que lo único que ansían es tener dinero. A veces se dan grandes aires y declaran “que el dinero no lo es todo”, pero lo único que hay que hacer para saber cuáles son sus verdaderas intenciones es obsrvar su comportamiento. Los semanarios serios critican que las chicas de bachillerato salgan en citas retribuidas, pero en el mismo número recomiendan salones de masaje eróticos a precios económicos y soaplands que abren a primera hora de la mañana. Deunucanian la corrupción de plíticos y bur´ñocratas y pero ofrecen consejos infalibles para comprar accciones y prometen transacciones inmobiliarias que son “uan ganga”. Y publican grandes reportajes ilustrados sobre “historias de éxito”, en los que aparecen las mansiones de los potentados de algún cabrón vestido con prendas y accesorios de diseño. Prácticamente durante todo el día, un día sí y otro también, los niños de este país sufren un bombardeo similar al del gato*. Pero intenta denunciarlo y siempre habrá un hijo de puta que te salta encima: ‘¡Los jóvenes son unos malcriados! ¿Cómo se atreven a quejarse cuando no les ha faltado nada en la vida? (…) Si no vivimos como nos dicen que tenemos que vivir es porque no queremos acabar como vosotros, porque es insoportable. Para vosotros está bien porque os vais a morir pronto, pero a nosotros aún nos quedan cincuenta o sesenta años de vida en esta mierda de país“.

Esas eran las palabras y la visión de Kenji, un joven japonés (el sake eran una gran pista) sobre su propio país. Sin embargo, esa gran reflexión es del autor, Ryu Murakami, quien nació en 1952, bastante antes de que lo hiciese su personaje de ficción, nos ha abierto esta crítica totalmente actual de nuestra sociedad.

Comentar que llegué a “Sopa de Miso” (novela de la que he extraído el anterior párrafo) por equicovación. estaba buscando en la Biblioteca Pública alguna novela de Haruki Murakami, y el error me ha llevado a disfrutar y embeberme en esta novela dura y muy entretenida de esta otro autor japonés.

Os la recomiendo sin ningún tipo de duda.

A ver si entre todos cambiamos esto un poco. Me autoincluyo elprimero.

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