Este artículo es de esos que vienen de lejos. Llevo que si lo escribo, que si lo reescribo, que si lo acabo, que si no… meses. Y ahora se presenta una buena oportunidad de publicarlo. Hay cambio de gobierno, que no de invento, y uno espera que haya ganas de hacerlo todo mejor, aunque no confía en ello.

Así que voy a intentar dar algunas ideas de dónde se deben producir los tan escuchados, reescuchados y amenazantes recortes. Dónde deben producirse para afectar lo menos posible a los ciudadanos y lo más posible al ahorro. La lista está abierta, por supuesto, así que espero vuestra colaboración.

Empecemos…

  1. Creo que ya hay suficiente televisión de baja calidad, así que: suprimir o limitar la programación de las tv públicas autonómicas (yo apostaría por la supresión directa).
  2. Coordinarse para no reformar sobre reformas, es decir, no hacer una obra y abrir una zanja dos meses después.
  3. Construir sólo infraestructuras necesarias y que se puedan mantener pasado el tiempo con un mínimo coste.
  4. Eliminar la “cultura para pocos”; si un evento cultural no despierta el interés de los ciudadanos, no se debe llevar a cabo (por mucho que me duela personalmente).
  5. Zonas ajardinadas con menor manutención o mantenimiento. Y lo más ajustadas a cada zona.
  6. No añadir elementos a calles y plazas que sean innecesarios y aprocvechar lo que ya está.
  7. No malgastar “combustible de todos”: menos patrulladores de ciudades y pueblos y más policía que esté cerca de la gente.
  8. Acabar con las añadiduras peligrosas en los acerados y carreteras. Me refiero a pivotes, exceso de señalización y otros.
  9. Menos carteles informativos de obra y más pequeños. Y muchos menos folletos, panfletos y demás informativos entregados en colegios y todo tipo de instituciones. Con toda la información que se puede encontrar en internet, quien quiere estear informado de algo lo está.

A todo esto habría que añadir lo ya muy repetido: vigilar sueldos de políticos y cargos nombrados a dedo; suprimir coches oficiales; limitar gastos como dietas, llamadas telefónicas, etc… pero como ya circulan mucho por todos lados estas propuestas, no ahondo más en ellas.

¿Alguna idea sobre cómo hacer mucho con poco? Claro, hombre, claro…

¿Usted está en el paro? Pues no se preocupe, mejor que está en casa puede hacer cualquiera de estas labores en una jornada justa y por el mismo precio. Por ejemplo, podría ayudar a la limpieza de montes y campos abiertos susceptibles de incendio llegado el verano. Seguro que a los lectores y lectoras se os ocurren más ideas partiendo de vuestra propia realidad circundante. ¡Animaos y compartidlas!

Toca “sufrir”, sí, pero sin seguir despilfarrando en tonterías y aspectos innecesarios.

¡A ver si alguien escucha..!

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