Era este tal Miguel de Unamuno un tipo que gustaba de decir lo que sea a la cara; de intentar hacer reaccionar al pueblo con frases directas que atacaban su conformismo y su falta de reacción; de buscar esa reacción casi jugándose su propia salud al no calibrar bien las respuestas del público. Era así, o por lo menos es la versión que a mí me hizo llegar mi profesor de Literatura de tercero de BUP (A.S.).

De su vida se ha escrito, tal vez no suficiente, y se han realizado especiales como este del programa Fin de Siglo (Unamuno), pero yo siempre me quedaré con la presentación de esta persona y personaje que -como digo- nos hiciera don A. Serradilla. Ahora la necesidad de algún ente así es más que eso, es algo imprescindible. Todo se ha convertido en opiniones de parten de uno u otro bando y que pasan por su colador, perdiendo toda su esencia, perdiendo su identidad y olvidando cuáles son los problemas reales y que sólo con unión podremos salir del paso con energía y sin desmembrarnos por el camino.

Movimientos como el “15-M” han querido coger el testigo del “hasta aquí” y del “esto es lo que se debe cambiar”, pero su lucha parece haber perdido fuerza y sería un error que las voces y las reivindicaciones se fueran apagando. Un Unamuno hablando claro, un Valle-Inclán retratando nuestras miserias, necesitamos eso y no quedarnos sólo en eso, en escucharles en compartir sus opiniones, sino ir un paso más allá y luchar por ellas, desde la responsabilidad y sin paños calientes.

¡Suerte a todos! ¡Un nuevo año empieza, con todos los viejos vicios!

P.D.: ni su día de muerte ni el de su alumbramiento coinciden con la fecha de publicación de este artículo, pero a veces hay momentos en que es necesario no esperar más. Y un cambio de año debería ser algo más que un nuevo calendario.

Y para acabar unas palabras de don Miguel, si esto no está de plena actualidad, que baje el Ángel Caído y lo diga: “La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo…” ¡Acabemos con el bipartidismo y la estrechez de miras!

Lucha para cambiar… ¡hace falta!

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