Tras leer alguna reflexión del exjugador de baloncesto (y del Cáceres) J.M. Panadero, no me queda más remedio que escribir este artículo. Los comentarios estaban cerrados ya y, además, así me quedo más a gusto y abro más “el debate”. (Entrevista al jugador aquí).

Habla el antes jugador de baloncesto del mazazo, la pena, el revés (llámenlo como quieran) que supondría que el Cáceres de Baloncesto (equipo de Leb Oro) desapareciese, como se viene oyendo desde hace algún tiempo. Y (ya se acerca la polémica) que, con ello, se perdiera el deporte de élite en la capital cacereña. En realidad, la metedura de pata ya está implícita en la pregunta del periodista (Javier Ortiz). Y mi reacción ha sido la siguiente: ¿si desaparece el Cáceres nos quedamos sin deporte de élite en Cáceres? ¿El femenino del mismo deporte no está en la élite? Esto parecen suponer ambas personas, entrevistado y entrevistador. Y eso obviando que las muchachas caminan mucho mejor que los machotes.

Demos un paso más hacia el abismo: ¿otros deportes menos mediáticos o con menor relevancia social no se consideran élite? ¡Uy el fango nos llega ya por la cintura!

Y, por enredar más, ¿sería un drama que un equipo de élite que arrastra a unos mil socios o, digamos, mil quinientos espectadores desapareciese? Siempre lo digo, si sólo vamos unos pocos (y muchos con invitación del club) tal vez la ciudad no merece en equipo en la segunda división del baloncesto nacional. Como véis, considerando que estamos de Semana Santa y que a todos cada vez nos cuesta más leer, no me he querido enrollar mucho ni explicar de más; sin embargo, considero que en Extremadura el único deporte de élite fueron las campañas en la máxima categoría de cada deporte. Léase, por tanto, las de los equipos pacenses en fútbol (Extremadura y Mérida), las del AD Extremadura de fútbol sala, las del Voleybol Cáceres, las del propio Cáceres Baloncesto… y todas ellas se desarrollaron tiempo ha. Y esto viene a significar que el deporte de élite, entendiendo esa palabra con un sentido más cercano a su etimología y no como un adorno, nos abandonó hace tiempo. ¿O fuimos nosotros quienes lo abandonamos a él? Consulten el número de espectadores o abonados del equipo de fútbol sala cuando estaba en división de honor y verán a qué me refiero.

Si no lo cuidamos nosotros, y patrocinadores no hay, tendremos que acostumbrarnos a un circo de una categoría algo menor. Y algo menor son una o dos divisiones menos, señores.

Antes de despedirme y como en realidad, y dejando la mala baba a un lado, sí que me parece que el nivel de equipos deportivos en la capital es alto, os recomiendo echar un vistazo, asistir, a algún partido del Femenino Cáceres: juegan muy bien, corren, defienden y dan espectáculo. Y es barato. Calidad a precio de saldo: ustedes eligen.

¡Viva el deporte!

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