El pasado lunes se dio una de esas casualidades absurdas que acaban resultando muy provechosas. Tras mi acostumbrada siesta, me dispuse a tomarme un café cambiando de canal en canal en mi televisor. Llegué a uno de los actuales canales de cine y me encontré con “Pleasanville” (información y sinopsis). A pesar de su inicio, algo ilusorio y más propio de la ciencia ficción o de una película para edades tempranas, pronto me asaltó la curiosidad y comencé a disfrutar de la obra de Gary Ross.

La cinta trata del inconformismo, la libertad, los caminos distintos y la lucha por todo ello, con todo lo que implica: esfuerzo, rupturas, encontrar enemigos y opositores, etc. En el caso de este largometraje, se sitúa a los protagonistas en una supuesta sociedad perfecta -muy mojigata-, de esas que nos presentan los medios de comunicación, y cómo ellos (David y Jennifer) poco a poco van oponiéndose a ciertas normas gratuitas y estrictas y cómo esto va calando entre muchos de los habitantes de esa sociedad. Evidentemente se produce la aparición de los problemas entre quienes se dejan llevar por estas nuevas opciones y quienes se sujetan a lo anterior por puro costumbrismo o hábito, sin siquiera analizar si son positivos o negativos los nuevos caminos abiertos.

Traído al mundo real, el tema de la película es más que aprovechable. Nosotros debemos luchar porque las nuevas rutas que siga nuestra sociedad sean aquellas que nosotros mismos elegimos y no las que unos pocos (con sus razones e intereses más o menos claros) nos pretenden imponer. Una sociedad en la que primen los derechos sobre las restricciones, lo social y lo humano sobre lo económico, el individuo sobre las grandes empresas y multinacionales, las necesidades de los seres humanos sobre los mercados y su gula infinita, y contraria a todo aquello que sabemos que se nos impone sin ser positivo y sería enorme seguir enunciando.

Debemos luchar, corregir los errores que se nos imponen, con los que nos fustigan y nos martirizan, haciéndonos creer que somos culpables cuando -a lo sumo- somos meros participantes de un sistema que nos oprime y reduce a consumidores sin elección.

Todos sabemos que no será fácil. En este planeta, real y duro, muchísimo más que en un filme hollywoodiense. Mas no por ello debemos bajar los brazos, dejar de pelear y caer en el conformismo. Hay alternativas y nuestro objetivo es mostrarlas y hacerlas llegar a todos para que, como mínimo, podamos elegir, si nos dejan. Y si tratan de silenciarnos, habrá que buscar también otras alternativas mediáticas.

¡Salud y Justicia!

Disfruten de su trailer en su “lengua madre”: fácil de entender.