Este curso (12-13) el Estudiantes está haciendo una buena campaña. La confección de la plantilla, el seguir apostando por algún joven valor, la seriedad en el trabajo y el acierto en las incorporaciones están dando un grato resultado.
Sin embargo, siempre hay una pequeña nube gris en el cielo.
Este verano el equipo (dirigido en lo técnico por Txus Vidorreta) incorporó a Kyle Kuric, un jugador interesante que con honestidad, ganas y acierto cara al aro está ganándose a la afición. Se trata de un escolta fuerte y entregado al equipo.
Por otro lado, Jaime Fernández parecía que tomaría aún más responsabilidad en esta temporada. Claro segundo en la posición de base –por detrás del destacadísimo Granger-, Jaime parecía contar con una buena oportunidad para mostrar todo su talento, que es mucho, e ir aprendiendo en otros aspectos del juego.

Hasta aquí la introducción. Ahora llega el dilema, el causado por el “síndrome Fisher”. Empezada la disputa de la “acb” los técnicos deciden incorporar a Josh Fisher, veterano jugador que puede alternar las posiciones de dos y tres (base y escolta) y que así lo ha hecho en no pocos equipos (Gran Canaria, Bilbao, etc). No creo que os cause sorpresa que comente que a mí personalmente no me gusta este jugador.Me parece un “medianías”, aporta, pero poco; anota, pero poco; dirige, pero poco… No obstante sí que parece contar con la confianza de Vidorreta y va ganando minutos. Y aquí llega el problema. Esos minutos –a mi juicio- le vendrían muy bien al voluntarioso escolta anotador, Kuric (quien cuenta con muy buenos porcentajes – estadísticas), o al propio Jaime Fernández, base de la cantera que cuando cuenta con más de diez minutos en un encuentro, suele anotar, asistir y demás (compruébenlo, excepto contra Cajasol, se cumple). Pero… llegó Fisher, se está comiendo minutos que podían suponer una mayor participación de estos jóvenes y, perdónenme la repetición, sin sumar de manera evidente en el juego ni para el equipo.

Juzguen ustedes mismos, pero parece claro el caso de “jugador que aglutina minutos en detrimento de otros, más jóvenes, que están en fase de afianzamiento o crecimiento de su juego. Una apuesta “amarrategui”, digamos, en lugar de mirar hacia el futuro con ganas y esperanza.
Y por intentar ser objetivo, mencionar que Josh Fisher no es que esté disputando más e 20 minutos ni nada así, pero cada minuto “de más” que está en cancha es uno de memos para estos dos “jugones”.
Y, más clarividencia, reconozco muy a las claras que al menos esta temporada estos casos en el Estu son muy pocos. Algo vamos mejorando. Otros cursos fue peor (por no recordar el desaguisado de confección y refuerzos de la plantilla que se produjo la temporada anterior, sólo eclipsado por el gran fichaje de Tariq Kirksay).

Antes de irme… un par de enlaces para conocer algo mejor a estos jóvenes:

Deporte, salud y a mejorar.

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