Sí, algo así como el “caminante no hay camino, se hace camino al andar” (de Antonio Machado) es lo que viene a decirnos Álvaro Mutis, escritor colombiano fallecido hace escasas fechas.

“porque toda la vida he emprendido esa clase de aventuras, al final de las cuales encuentro el mismo desengaño. Si bien termino siempre por consolarme pensando que en la aventura misma estaba el premio y que no hay que buscar otra cosa diferente que la satisfacción de probar los caminos del mundo que, al final, van pareciéndose sospechosamente unos a otros. Así y todo, vale la pena recorrerlos para ahuyentar el tedio y nuestra propia muerte, esa que nos pertenece de veras y espera que sepamos reconocerla y adoptarla”.

Texto contenido en “Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero”, de Álvaro Mutis.

Muchas veces, repetidas ocasiones son esas en que algo se repite, pero nuestro “ansia” de vida, nuestro carácter explorador, curioso o poco dado a la inmovilidad nos lleva a caer en esos mismos caminos (que los llama el Gaviero). ¿Por qué seguimos emprendiendo ciertos proyectos si no es por ese instinto propio de avanzar avanzando para, poco después, darnos cuenta de encontrarnos en el mismo lugar (vital)? ¿Viajar, ver nuevos pueblos, conocer nuevas gentes…? ¿Cuántas sorpresas reales nos llevamos? ¿Cuántas veces alguien o algo no acaba adaptándose, por desgracia y tarde o temprano, a aquello que ya conocemos o incluso a ratos aborrecemos? Pero nuestro espíritu -si es inconformista-, nuestra vida -si nos permite estos lujos-, las oportunidades -si de veras aparecen- serán aprovechadas para dar un paso más hacia lo mismo. La riqueza, el aprendizaje, es el propio sendero.

¡Disfrutemos de muy distintos cordeles y carreteras, aunque resulten todos tan parejos!

Propina musical: de Machado a Serrat, o de Antonio a Joan.

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