No se puede decir que de todas las películas saquemos algo. Ni siquiera que la mayoría nos gusten (ni mucho menos), ni tan siquiera que lleguemos a soportarlas. Sin embargo, en ocasiones se dan momentos de lucidez o nos golpea una frase y nos apetece incluso, fíjese usted, compartirla con los demás.

Eso sucedió hace ya algunos meses a mi personita, mientras veía El primer día del resto de tu vida.  La luz:

“No puedes dejarlo todo para mañana, porque un día tendrás tanto que hacer que no tendrás suficiente ni con el resto de tu viva”.

Sí, sé que suena muy “de madres”, pero a veces conviene recordar que el tiempo apremia para según qué y que ir acumulando cuestiones sin hacer o a medio acabar nos deja un regusto agrio e incluso aleja cada vez más la sensación de plenitud que se alcanza al terminar algo. De tanto ir dejando algo, acaba convirtiéndose en una carga un asunto que habíamos iniciado con ganas y que podía habernos satisfecho de haberlo resuelto con mayor prontitud.

Bueno, por si alguien quiere animarse a verla, tal vez visionar su trailer le sirva de ayuda…

 

Yo me despido por hoy. Y ya saben no olviden…

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