En ocasiones encuentras lugares que te parecen mágicos al buscar otros que cuentan con la fama y el reconocimiento. Este ha sido el caso de una playa original y menos conocida que aquella a la que realmente me interesaba llegar. Dejé a mi espalda la popular playa de Stavros (Xania, Creta) para encaminar mis pasos hacia el oeste, siguiendo el sendero que rodeaba una urbanización. En cuanto giré tras pasar su punto más al norte, se abrió ante mi un extraño paisaje en que la piedra porosa había sido recortada y sometida a su explotación y una ligera flora de arbusto bajo. Poco más allá del reclamo de otra playa, el mar y el atardecer, descendiendo ya.

Unos pasos después estaba rodeado de formaciones rocosas, unas oradadas por el mar, otras trabajadas por mano humana. Y allí, en el fin del mundo, casi nadie.

No, no se trata de que esté especialmente lejos, o de que resulte inaccesible, creo que esto de “playa del fin del mundo” me vino por su paz, su paisaje original y semihumanizado y por el ocaso del disco sol.

 

Está ahí a unos cinco minutos caminando desde la playa de los fotogramas finales de “Zorba el griego“, para que la visitéis cuando queráis. Ni siquiera sé su nombre, así que os dejaré como referencia la que me ofrece “googlemaps”, el sunset cafe bar taverna.

 

Espero que las fotos os gusten, aunque no le hagan justicia y yo no sepa disparar.

¡Que vivan las pequeñas sorpresas!

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