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En ocasiones encuentras lugares que te parecen mágicos al buscar otros que cuentan con la fama y el reconocimiento. Este ha sido el caso de una playa original y menos conocida que aquella a la que realmente me interesaba llegar. Dejé a mi espalda la popular playa de Stavros (Xania, Creta) para encaminar mis pasos hacia el oeste, siguiendo el sendero que rodeaba una urbanización. En cuanto giré tras pasar su punto más al norte, se abrió ante mi un extraño paisaje en que la piedra porosa había sido recortada y sometida a su explotación y una ligera flora de arbusto bajo. Poco más allá del reclamo de otra playa, el mar y el atardecer, descendiendo ya.

Unos pasos después estaba rodeado de formaciones rocosas, unas oradadas por el mar, otras trabajadas por mano humana. Y allí, en el fin del mundo, casi nadie. Lee el resto de esta entrada »

Me animé ayer a pedalear por esos paraísos cercanos que tengo y casi no gozo. Tras unos quince minutos de muy ligero esfuerzo ya empezó el disfrute del paisaje. Aun no siendo la mejor luz (mediodía), creo que algunas de las imágenes merecían compartirse. Y de ahí la publicación de este artículo fotográfico.

Espero que os gusten estos alrededores del Embalse de Guadiloba, casi vecino de la ciudad de Cáceres.

 

 

 

 

Llevo años así. Unas veces sin ni siquiera darme cuenta. Otras, me golpea como una hoja caída, con suavidad, el rostro de mi entendimiento. En escasos momentos, me saca una estentórea carcajada que ratumba en los rincones de mi habitación o se extiende por el paisaje que me rodea, amigable. Su filo, a veces, penetra hasta mi profundidad y enciende mis neuronas o prende una alarmante llama en mi músculo de latir. Lee el resto de esta entrada »

Me he vuelto un valiente, que lo sepa todo el mundo. Tan valiente que hace un par de tardes me dio por realizar un “experimento sociológico” en clase. Como bien sabréis, uno de los personajes de moda de la actualidad mediática internacional es el político griego Varoufakis. Teniendo esto en cuenta, me dio por plantearle a mis queridas alumnas (la mayoría de ellas sexagenarias o aún más felices) la cuestión que sigue: ¿qué sabéis de Varoufakis?

Tras indicar alguna de ellas que se trataba del ministro griego de economía (“sí, el calvo que va sin corbata a las reuniones por Europa”), recabamos más información. A saber: Lee el resto de esta entrada »

Estos últimos días, tan entrañables y socialmente correctos, he tenido la ocasión de ver, charlar e intercambiar anécdotas, opiniones e información con gente que habitualmente no tengo cerca, al menos o ante todo, físicamente hablando. Tal vez sea lo más interesante de las vacaciones navideñas (para quienes las disfrutamos) y quizá me haya servido para coger una cierta distancia y analizar si somos quienes éramos, si tanto hemos cambiado o no y -lo primordial- si esta nueva versión mejora la anterior o… Sí, suena como es y es como suena.

Con la ventaja que supone el que por aquí ya no pasa casi nadie a dejarse la vista, me felicito por poder exponer de manera más cruda esas pequeñas luces que a veces se encienden en mi cabeza. Hoy, como va quedando claro: ¡Cómo hemos cambiado!

El coincidir, reunirse, hablar con personas que no ves tan a menudo supone una ventaja respecto a nuestro círculo más cercano y habitual. A saber: los cambios son algo más evidentes, al dejar un tiempo entre encuentro y encuentro, que esas “pequeñas adaptaciones” que sufrimos o promocionamos cada cual en nuestros propios gustos, actitudes, habilidades, compañías, valores… En nuestra personalidad, al fin y al cabo. Lee el resto de esta entrada »

Érase un hombre pegado a una gran naranja.

Érase un ansia de correr, saltar y mirar

al más allá, al compañero, al anillo.

Éranse un tablero y una red que se aparecían

en sueños y en disputas al sol y las estrellas.

Érase un duelo personal, una amistad en sudor,

un compañerismo en la sangre.

Una pelota, un balón, una idea.

Todo ello érase.

(O como volver y volver a las canchas dicho de otro modo). Lee el resto de esta entrada »

La psicología dice que los seres humanos capaces de posponer las recompensas en lugar de coger el premio en el mismo momento en que se nos da la primera oportunidad tienen más posibilidades de “triunfar” en la vida, o en el modo de vida actual, que te obliga a esperar para recibir los premios (académicos, laborales y demás). Esto está demostrado y, además, estoy seguro de que en algún momento os ha llegado algún video de esos de niños y niñas a los que les ponen un pastel y les dicen que esperen un cierto tiempo y les darán dos en lugar de uno y… Por tanto, supongo que sabéis de qué va esto.

En la vida normal (o social)  lo tenemos asumido (estudiar para obtener un título, para tener un mejor trabajo, etc. no, no os riáis, hubo un momento en que fue así), pero ¿qué pasa con el deporte de élite? Ahí eso no se lleva. Os lo mostraré.

Pongamos como ejemplo a un equipo que todos conoceréis de un deporte que, igualmente, a todos os sonará: FC Barcelona, fútbol. Lee el resto de esta entrada »

No se puede decir que de todas las películas saquemos algo. Ni siquiera que la mayoría nos gusten (ni mucho menos), ni tan siquiera que lleguemos a soportarlas. Sin embargo, en ocasiones se dan momentos de lucidez o nos golpea una frase y nos apetece incluso, fíjese usted, compartirla con los demás.

Eso sucedió hace ya algunos meses a mi personita, mientras veía El primer día del resto de tu vida.  La luz:

“No puedes dejarlo todo para mañana, porque un día tendrás tanto que hacer que no tendrás suficiente ni con el resto de tu viva”.

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Ver la columna en tu propio ojo y la espiga en la del ojo. Una vuelta de tuerca que no suele darse entre la especie humana. El primer culpable, uno mismo. La originalidad perdida. La megalomanía, de moda.

Sí, nadie es único, ni quienes seguimos en vida, ni quienes tuvieron vida pública y mueren. Con la despedida popular y popularizada de Adolfo Suárez se cumple esta máxima y se añade un nuevo ejemplo a la moda de este nuevo turismo: visitar tumbas. En este caso, además -como en otros, que ya hemos dicho que el hombre tan original no es- turismo en el momento álgido: sepelio y homenaje público.
No estoy tratando de criticar nada, sólo de reflexionar o sacar a la luz un hecho cada vez más repetido, más social y más “usado”. Mucho me temo que hay que añadir a “la visita cultural” del féretro (o posteriormente la tumba), la misa o la asistencia al desfile, que en ocasiones los hay, otros elementos. En primer lugar, el sentirse el más o uno de los más acérrimos seguidor/es del personaje que abandona este mal llamado valle de lágrimas. Otro el seguir la corriente, como ya hiciera Vicente, que tanto nos gusta y tan en miembros del clan nos convierte. En realidad, dos fuerzas opuestas que se unen por unos días o momentos y nos impulsan hacia el mismo destino: la lápida del personaje público o el olor a flores marchitas de un sepelio. Una nos haría sentirnos parte de un clan, como decía, es decir, en consonancia con el resto; la otra, la primera, especiales, distintos. Curiosos sí que somos, originales…
Y aunque el tono de estas líneas suene como tintinea, irónico quizá, jocoso casi seguro y crítico casi desde el inicio, afirmar (¡cómo no!) que yo ya lancé mi piedra: Pere Lachaise y su pintarrajedo espacio dedicado a J.D. Morrison; Eslovenia y el castillo de Erazem Lueguer; o Skiathos y la visita a la casa de Papadiamantis. Estas dos últimas, para más INRI, sin ni siquiera haber conocido previamente al “Robin Hood” esloveno ni al escritor griego. Y la promesa de que cuando algunos que admiro emprendan viaje hacia lo desconocido, haré turismo y aprovecharé para visitar (o revisitar) sus ciudades o pueblos y sus tumbas.

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Hay ocasiones en que se te ocurren (o escribes) frases sentenciosas dentro de una conversación. Hoy se ha dado uno de esos momentos “mágicos” y, por qué no, me apetece compartirlo. Cumpleaños de una colega, diálogo de “wasap” y…

Ella: yo también me voy a buscar un jovenzuelo 😉

Yo (Isra): la juventud y la belleza visten mucho; la personalidad dura para siempre. Lee el resto de esta entrada »

¿Se tratará de un reflexión personal? ¿Más bien de una valoración de la experiencia de otros o de lo que haya visto a su alrededor el autor? ¿Será tan solo una manera de crear un personaje algo desarraigado del amor entendido como “pareja para toda la vida”? Todas estas dudas y muchas otras nos pueden asaltar al leer las siguientes líneas de la novela “Las manos del pianista“. Aproximen su atención a ellas, reléanlas y opinen o, al menos, párense a pensar en la razón por la que Eugenio Fuentes, escritor extremeño, usa este “encabezamiento” para acercarnos al personaje de Martín Ordiales en la nombrada obra. Con ustedes…

Vivía solo y si no se había unido hasta entonces a ninguna mujer no era porque le hubieran faltado candidatas y amantes dispuestas a darle a su relación un carácter más trascendente. Fue porque él se negó siempre a aceptar un compromiso en el que renunciar sería más frecuente que compartir. Pero nunca había considerado que ellas fueran las responsables de su falta de fe. Era él mismo, de algún modo incapacitado para el entusiasmo sin el cual todo juramento de eterno amor, eterna fidelidad y eterna compañía le parecía una falacia y una locura. Además, sabía que pedía mucho, que quizá pedía demasiado: la mujer que se ama no basta con que sea aquella de la que uno está seguro de que nunca te hará daño; es necesario también estar seguro de que es aquella que te hará feliz. De modo que, a los cuarenta y dos años, había creído que su corazón sólo era una víscera. Martín Ordiales ya no esperaba ninguna bienaventuranza.” Lee el resto de esta entrada »

Sí, algo así como el “caminante no hay camino, se hace camino al andar” (de Antonio Machado) es lo que viene a decirnos Álvaro Mutis, escritor colombiano fallecido hace escasas fechas.

“porque toda la vida he emprendido esa clase de aventuras, al final de las cuales encuentro el mismo desengaño. Si bien termino siempre por consolarme pensando que en la aventura misma estaba el premio y que no hay que buscar otra cosa diferente que la satisfacción de probar los caminos del mundo que, al final, van pareciéndose sospechosamente unos a otros. Así y todo, vale la pena recorrerlos para ahuyentar el tedio y nuestra propia muerte, esa que nos pertenece de veras y espera que sepamos reconocerla y adoptarla”. Lee el resto de esta entrada »

El año pasado y este están siendo muy fructíferos para mí en cuanto a Literatura leída. Además, en muchos casos, he contado con la fortuna de encontrarme (gracias a recomendaciones, hallazgos y casualidades) con autores que me han resultado frescos y poco miedosos a la hora de construir historias y mostrarlas con sus opiniones propias y las crudezas de sus personajes. Incluso, en ocasiones, me he tropezado con pequeños “discursos” que retratan nuestra sociedad desde un punto de vista personal. Entre ellos, las palabras de Martin Amis que nos hacen visualizar alguna extraña ansia en el comportamiento del ser humano. Todo vuestro.

Todo está trastocado. Los viejos se esfuerzan por ser jóvenes, como han hecho siempre, y como todos hacemos, pues la juventud sigue siendo el modelo. Pero los jóvenes se esfuerzan ahora por ser viejos; ¿y qué supone esto? Guedejas grises, rostros resueltamente pálidos, pasos y gestos de lisiado, maquillajes de bruja de guiñol, muletas, collarines, soportes ortopédicos y luego lo siguiente. Empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Primero, te preocupas por el aspecto que tú tienes (te conviertes en un objetivo militar o en un póster de protesta), y luego, una vez realizado esto, empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Peinados imbéciles -púas lacadas-, una especie de efecto de escobilla color nogal. Combinaciones con magentas y marrones, trigo-y-colinabo-. Lee el resto de esta entrada »

Pudiera entenderse como una plaga, pudiera ser fruto de la casualidad, pudiera tomarse como una moda (pasajera o no), pero lo cierto es que empiezan a rodearme niños, niñas, entiéndase “bebés”. Al anuncio de las bodas uno ya se ha ido haciendo, poco a poco y a base de repetir (aun cuando las barras libres se empeñen en no dejarme recordar demasiado), pero no esperaba que la pequeña plaga de embarazos, sus posteriores partos y las sonrisas bobaliconas finales que a todos nos decoran la tez aun sin pretenderlo ni darnos cuenta, fuese algo tan manido.

El caso es que cada cierto tiempo se están dando anuncios de este tipo entre amigos y amigas, familia y gente que me rodea o dan vida a mi entorno. Y la alegría se expande por esas vidas mientras esperan, alumbran y disfrutan a sus peques. ¿Quién nos iba a decir que la descendencia da más alegrías que las mascotas? (A corto plazo… casi cualquiera). Lee el resto de esta entrada »

En su novela “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, Haruki Murakami deja en boca de su narrador estas palabras: “Podría decirse que las personas van cayendo en silencio, una tras otra, por el borde del mundo que me pertenece. Todas encaminan hacia allí sus pasos y, de repente, desaparecen”.

Como habréis leído y vuelto a leer lo marcado, hablamos un poco. Sí, el autor cae en una exageración, ese “todas” al inicio de la segunda oración suena a hipérbole; juega por tanto a llamar nuestra atención para reforzar su idea y encender nuestra luz de alarma, esa que tan anestesiada está en nuestra cabeza. Evidentemente, no todas las personas (espero y nadie me lo ha hecho saber así ni me lo ha parecido a mí) van desapareciendo de nuestras vidas. Pero sí es cierto, real, verdadero y comprobado que muchas personas dejan de “existir” Lee el resto de esta entrada »

Como ya comenté aquí mismo en algún artículo anterior, hay gente estupenda, maravillosa y especial. Y no son minoría, no. Simplemente cuesta mostrarse así, pero son muchas estas personas. A pesar de lo feo del panorama (social y económico), a pesar de que nunca tenemos tiempo de nada, a pesar de nuestros maloshumores o de tantos otros detalles, con darnos la oportunidad de enseñar nuestra cara buena, con tener un instante de tranquilidad y cercanía con los demás, somos capaces de hacer llegar esa idea de persona maravillosa a cualquiera.

Démonos la oportunidad, respiremos un poco más, mostremos nuesta mejor cara. No estemos esperando a que nos lo pongan fácil para llegar a ese nivel, luchemos con nosotros mismos y nuestras circunstancias por estar siempre más cerca de esa realidad que de la otra, nuestra cara apática.

Abrazos y disfrutemos de nuestros días.

El tiempo vuela. Las horas parecen cometas. Y los días… ¡”pa” qué hablar de ellos! No ha empezado uno y ya ha terminado el siguiente.

Sea por complicaciones que uno mismo va inventando; por ocupaciones o sugerencias saludables; por la cotidianeidad algo cansina del trabajo, el hogar, “lo básico”; o por todo lo contrario: lo extraordinario, que acaba dando sentido a cada segundo empleado, el caso es que pasan las horas que son días y al instante son… diré meses, porque no me llamen exagerado (¡¡años, coño, años!!).

El caso es… mi caso es, corrijo… Mi ejemplo aporta claridad al problema. Demasiado hacer y querer hacer, demasiado planear y esperar para más planear, demasiado “a ver si dejo descansar aunque sea el cuerpo” (lo de la cabeza…) y erre que erre y dale que dale. Al final, víctima de mi propia ansia por hacer y querer hacer; lo que decíamos. Y con todo ello no he podido más que descuidar esta bitácora, este proyecto. ¿El futuro? Los días, que son semanas que se convierten en años parecen caminar hacia una cada vez menor actividad por este lado internáutico y mayor por el flanco “real”. Ando enfrascado en proyectos de otra naturaleza (y los que irán llegando, espero) y más ocupado de lo normal con el “pretrabajo”, esas horas de crear previas a la labor que se ve.

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No hay necesidad de repetir ni parafrasear, Antonio Galván González lo explica perfectamente y aprovecho para ahorrarme mis palabras.

Sólo, y para que sepáis de qué hablo, deciros que este enlace trata de los móviles, de sus posibilidades (mucho más allá de la comunicación a distancia) y de cómo pueden esclavizarnos o -como ya muchas voces afirman- incluso aislarnos.

Disfruten con su lectura: artículo de opinión “Siempre Conectados.

Nadie sabe si siempre ha sido así. Nadie vive eternamente para traernos un testimonio real que nos muestre esa realidad sostenida en el tiempo. Pero algo sí es cierto. Esto sucede. Está sucediendo. (A algunos) nos está sucediendo.

Mujeres y hombres, hombres y mujeres. Todos mal-llevamos el paso del tiempo. Unas y unos más que otras y otros. Quienes siempre han gozado del favor del público, aquellas personas a quienes nunca les ha faltado alguien que les mire al entrar en una oficina, en un aula o en un bar, lo sufren más. El tiempo hace su camino, sin mirar atrás y sin preocuparse de los demás. Los cuerpos, a merced de la ley de la naturaleza y su pacto con el tiempo, van “debilitándose”, van perdiendo atractivo, van dejando de interesar al nivel que llegaron a ser admirados y demandados por la mayoría. Y más pronto que tarde llega la puntilla: otros rostros, otras caderas, otros escotes, otros hombros, otras bocas y labios, otras personas al fin, ocupan de repente esa atención. Las miradas se dirigen a ellas, antes, en primera instancia, y después vuelven a “nosotros”, pero sin la alarma de la atracción tan encendida, más bien acostumbrada, habituada a “nuestra” presencia, nuestra belleza, en fuga. Lee el resto de esta entrada »

Entrada patrocinada por Petros Markaris, que se nos va haciendo famoso en “puntasconresaka” (como si no lo fuera ya) y se convertirá en habitual o algo mejor.

¿Siempre resulta positivo compartir un problema con alguien escuchándonos al otro lado? La sabiduría popular, las series televisivas y el común de los occidentales pensamos que sí, pero aquí llega nuestro comisario favorito para poner en tela de juicio esta creencia tan arraigada. Veamos el caso:

Desde anoche me atormenta un dilema: ¿debo contar a Adrianí y a katerina* que me han apartado del servicio? Por lo general, compartir un problema con alguien es como pedir un préstamo: de momento representa un alivio, pero después hay que pagar a plazos la ayuda recibida. Si confieso el trance en que me hallo, sin duda me sentiré mejor, pero Adrianí se pondrá en pie de guerra para evitar (…) y me someterá a una auténtica represión: Además existen otros argumentos adicionales a favor del silencio:” y nos habla de no querer preocupar a su hija ni crear un ambiente de tensión para recibir -en cena familiar- a la pareja de ésta. Lee el resto de esta entrada »

Sí, hoy nos ha dado por resumir el año y esta vez no es un “nos” figurado: en todas las cadenas televisivas, las radios, periódicos… Por todos lados hay resúmenes. Éste es el mío, mucho más interesante, por supuesto (al menos para mí).
El año 12 se va y con él algunas de las experiencias acumuladas, muchas de ellas, al contrario de lo que la generalidad se empeña en autoagenciarse, positivas.
Así, la familia ha crecido. Un sobrino ha venido a llenar huecos y redecorar nuestras vidas. Más visitas a los nuevos abuelos, más ver a sus padres y mucho Aitor, que así se llama “el chiquitín”.
Pero “la familia” no sólo ha crecido por “el lado de la sangre”, también se va acumulando nueva gente a ese bloque de relaciones sociales, más o menos cercanas, y se hemos recuperado a otras personas. Todos ellos y ellas entretienen mi tiempo y me arrancan alguna sonrisa. Evidentemente también se ha dado el caso contrario, pero eso ocurrirá siempre porque ni yo tengo para todos ni todos pueden tener para mí: ley natural.
Por otro lado, la vuelta al deporte ha sido positiva. Al menos en algunos aspectos. No, no he sido olímpico ni lo seré nunca: esa guerra hace años que se dio por perdida. Sin embarbo, he disfrutado mucho de la vuelta a la competición, de aficionados sí, pero competición.
Tocando otros asuntos , y por eso de “desarrollarse en todos los aspectos poliédricos de la personalidad” (imposible), hemos dado algún pasito en lo creativo. Alguna pequeña historia o relato. Estas últimas semanas más, pues gracias a la otra novedad que especifico más abajo, he tenido que ponerme las pilas con algún encargo. Lee el resto de esta entrada »

He sido feliz teniendo pareja. He sido feliz estando solo. Creo que lo importante es disfrutar de lo que tenemos y no estar pensando en lo que nos falta. Lee el resto de esta entrada »

Durante nuestra vida muchas veces damos gran importancia a detalles que no la tienen, que son pequeñeces. Sin embargo, en otras muchas ocasiones lo importatne pasa de largo sin que le concedamos el tiempo y oportunidad que merece. Saber interpretar si es transcendente o no cada decisión que debemos tomar, cada pequeña vivencia cotidiana es muy complicado, pero nos ayudaría mucho. Es, al fin y al cabo, la base de  nuestra felicidad. Lee el resto de esta entrada »

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