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Hoy, y tras mucho tiempo sin compartir reflexiones propias ni ajenas por este canal, quiero dejaros algo. Se trata de un pensamiento de Marta, personaje de la novela “Si mañana muero” de Eugenio Fuentes. Y es éste:

Ella misma no había perdido la fe en las ideas socialistas, pero había deducido que ser revolucionaria ya no consistía en seguir luchando ingenuamente por las utopías, sino en aceptar que las utopías no se realizarían nunca, que el ser humano estaba genéticamente incapacitado para alcanzarlas y que, por tanto, lo verdaderamente revolucionario era conformarse con establecer la dignidad, el bienestar y la justicia en las pequeñas parcelas de la vida cotidiana y entre las personas que la rodeaban.”

 

Mi parte la dejo aquí, a continuación. Como bien sabemos en España, dentro de poco más de una semana nos toca votar para elegir nuevo presidente y gobierno. Es evidente que las distintas opciones no acaban de convencer completamente, ni siquiera aquellas que vinieron a aportar un aire nuevo. Sin embargo, Lee el resto de esta entrada »

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Reflexión de un pensador polaco: Hay gente fantástica a la que se conoce en mal momento. Y hay gente que es fantástica porque se la conoce en el momento adecuado“.

Según David Foenkinos en “La delicadeza“, Lee el resto de esta entrada »

Llevo años así. Unas veces sin ni siquiera darme cuenta. Otras, me golpea como una hoja caída, con suavidad, el rostro de mi entendimiento. En escasos momentos, me saca una estentórea carcajada que ratumba en los rincones de mi habitación o se extiende por el paisaje que me rodea, amigable. Su filo, a veces, penetra hasta mi profundidad y enciende mis neuronas o prende una alarmante llama en mi músculo de latir. Lee el resto de esta entrada »

No se puede decir que de todas las películas saquemos algo. Ni siquiera que la mayoría nos gusten (ni mucho menos), ni tan siquiera que lleguemos a soportarlas. Sin embargo, en ocasiones se dan momentos de lucidez o nos golpea una frase y nos apetece incluso, fíjese usted, compartirla con los demás.

Eso sucedió hace ya algunos meses a mi personita, mientras veía El primer día del resto de tu vida.  La luz:

“No puedes dejarlo todo para mañana, porque un día tendrás tanto que hacer que no tendrás suficiente ni con el resto de tu viva”.

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Erik Satie es una de esas personas que “conocemos”. Diríamos mejor si lo expresáramos así: de Erik Satie es una de esas  personas que conocemos su trabajo, al menos un ejemplo del mismo. Sí, no creo que mucha gente no haya escuchado la primera audición que os adjunto, su “Gymnopedie No. 1”.  Y sin embargo, poco más sabemos la mayoría de él. Así, el trabajo, el empeño de hoy es acercaros algo más la obra de este compositor francés.

Tras la archiconocida, os protongo otras composiciones. Esta primera de su “época cabaretera” marcan ya un estilo propio, basado en la melodía y la repetición como marca de la casa.

Picadilly (videoclip aderezado con fotos de París):

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Como afirma Luciano Canfora: la democracia ha muerto. Hay algo tangible y determinado por encima de las elecciones de los pueblos que tomar las verdaderas decisiones. Así responde este autor a la pregunta “¿entonces en qué sistema vivimos?” y así lo sentimos muchos desde hace ya algún tiempo.

No, no es una buena noticia, más bien sólo una constatación de lo que se intuye en el día a día, en las noticias o de lo que se comenta en la calle.

Podríamos gritar “El rey ha muerto, ¡viva el rey!”, pero este nuevo gobernador es más caprichoso, más duro con sus súbditos y mucho más despiadado. Quizá habría que dejar de gritar y empezar a cambiar (algo).

Como afirma en esta entrevista el francés Michel Onfray, ante una realidad deprimente, preferimos refugiarnos en la ficción: la novela, la película, o nuestra imaginación, son algunas opciones. Algo que intuimos y que a veces gustamos de hacer: no todo va a ser enfrentarse al mundo y sus problemas. Un paso lateral, respirar, disfrutar de algo no tan real, coger fuerzas y seguir hacia adelante, peleando, serían un gran avance.  Lee el resto de esta entrada »

Hay ocasiones en que se te ocurren (o escribes) frases sentenciosas dentro de una conversación. Hoy se ha dado uno de esos momentos “mágicos” y, por qué no, me apetece compartirlo. Cumpleaños de una colega, diálogo de “wasap” y…

Ella: yo también me voy a buscar un jovenzuelo 😉

Yo (Isra): la juventud y la belleza visten mucho; la personalidad dura para siempre. Lee el resto de esta entrada »

¿Se tratará de un reflexión personal? ¿Más bien de una valoración de la experiencia de otros o de lo que haya visto a su alrededor el autor? ¿Será tan solo una manera de crear un personaje algo desarraigado del amor entendido como “pareja para toda la vida”? Todas estas dudas y muchas otras nos pueden asaltar al leer las siguientes líneas de la novela “Las manos del pianista“. Aproximen su atención a ellas, reléanlas y opinen o, al menos, párense a pensar en la razón por la que Eugenio Fuentes, escritor extremeño, usa este “encabezamiento” para acercarnos al personaje de Martín Ordiales en la nombrada obra. Con ustedes…

Vivía solo y si no se había unido hasta entonces a ninguna mujer no era porque le hubieran faltado candidatas y amantes dispuestas a darle a su relación un carácter más trascendente. Fue porque él se negó siempre a aceptar un compromiso en el que renunciar sería más frecuente que compartir. Pero nunca había considerado que ellas fueran las responsables de su falta de fe. Era él mismo, de algún modo incapacitado para el entusiasmo sin el cual todo juramento de eterno amor, eterna fidelidad y eterna compañía le parecía una falacia y una locura. Además, sabía que pedía mucho, que quizá pedía demasiado: la mujer que se ama no basta con que sea aquella de la que uno está seguro de que nunca te hará daño; es necesario también estar seguro de que es aquella que te hará feliz. De modo que, a los cuarenta y dos años, había creído que su corazón sólo era una víscera. Martín Ordiales ya no esperaba ninguna bienaventuranza.” Lee el resto de esta entrada »

“Tres necesidades acompañan al hombre hasta la tumba: mear, cagar y el deseo de venganza”.

Esto afirma Petros Markaris a través de sus personajes. Siendo indiscutibles las dos primeras, e incluyendo si se quiere la necesidad de beber y comer, podríamos hablar mucho más a cerca de la tercera afirmación y su veracidad.

¿Necesitamos vengarnos? ¿A qué nivel? ¿De qué afrentas, dolores, acciones, es decir, por qué motivos o cuáles son los más comunes?

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Es un tema archiconocido. Lo han interpretado muchas voces y cantantes distintos, pero no podía resitirme a compartir esta canción entonada por el gran Frank Sinatra. Además, parece disfrutar mucho. Nosotros también.

Un clásico. Un temazo.

¡Viva la música! ¡Hasta la luna siempre!

Sí, algo así como el “caminante no hay camino, se hace camino al andar” (de Antonio Machado) es lo que viene a decirnos Álvaro Mutis, escritor colombiano fallecido hace escasas fechas.

“porque toda la vida he emprendido esa clase de aventuras, al final de las cuales encuentro el mismo desengaño. Si bien termino siempre por consolarme pensando que en la aventura misma estaba el premio y que no hay que buscar otra cosa diferente que la satisfacción de probar los caminos del mundo que, al final, van pareciéndose sospechosamente unos a otros. Así y todo, vale la pena recorrerlos para ahuyentar el tedio y nuestra propia muerte, esa que nos pertenece de veras y espera que sepamos reconocerla y adoptarla”. Lee el resto de esta entrada »

Kostas Jaritos, policía ateniense lleva casado varios (muchos) años con Adrianí. Tras un infarto y el abandono del tabaco, Adrianí quiere porhibirle también el café a Kostas Jaritos y él aprovecha para reflexionar sobre tan sagrado sacramento. Sí, tendremos en cuenta que puede tratarse del calentón del momento y que en ocasiones sólo parecemos acordarnos de lo que nos incomoda, olvidando buenos momentos. Lee el resto de esta entrada »

El año pasado y este están siendo muy fructíferos para mí en cuanto a Literatura leída. Además, en muchos casos, he contado con la fortuna de encontrarme (gracias a recomendaciones, hallazgos y casualidades) con autores que me han resultado frescos y poco miedosos a la hora de construir historias y mostrarlas con sus opiniones propias y las crudezas de sus personajes. Incluso, en ocasiones, me he tropezado con pequeños “discursos” que retratan nuestra sociedad desde un punto de vista personal. Entre ellos, las palabras de Martin Amis que nos hacen visualizar alguna extraña ansia en el comportamiento del ser humano. Todo vuestro.

Todo está trastocado. Los viejos se esfuerzan por ser jóvenes, como han hecho siempre, y como todos hacemos, pues la juventud sigue siendo el modelo. Pero los jóvenes se esfuerzan ahora por ser viejos; ¿y qué supone esto? Guedejas grises, rostros resueltamente pálidos, pasos y gestos de lisiado, maquillajes de bruja de guiñol, muletas, collarines, soportes ortopédicos y luego lo siguiente. Empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Primero, te preocupas por el aspecto que tú tienes (te conviertes en un objetivo militar o en un póster de protesta), y luego, una vez realizado esto, empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Peinados imbéciles -púas lacadas-, una especie de efecto de escobilla color nogal. Combinaciones con magentas y marrones, trigo-y-colinabo-. Lee el resto de esta entrada »

En su novela “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, Haruki Murakami deja en boca de su narrador estas palabras: “Podría decirse que las personas van cayendo en silencio, una tras otra, por el borde del mundo que me pertenece. Todas encaminan hacia allí sus pasos y, de repente, desaparecen”.

Como habréis leído y vuelto a leer lo marcado, hablamos un poco. Sí, el autor cae en una exageración, ese “todas” al inicio de la segunda oración suena a hipérbole; juega por tanto a llamar nuestra atención para reforzar su idea y encender nuestra luz de alarma, esa que tan anestesiada está en nuestra cabeza. Evidentemente, no todas las personas (espero y nadie me lo ha hecho saber así ni me lo ha parecido a mí) van desapareciendo de nuestras vidas. Pero sí es cierto, real, verdadero y comprobado que muchas personas dejan de “existir” Lee el resto de esta entrada »

El escritor noruego Kjell Askildsen gusta de no dejar títere con cabeza en sus relatos breves. En el recorte que os dejo a continuación afirma categóricamente y con maestría que los humanos somos estúpidos. ¿Es alguien capaz de contradecirle? ¿No somos los más estupidos de nuestro estrecho mundo? Cada cual que se responda a sí mismo. Me limito a dejaros leer; reflexionar es vuestro.

«Cada hora que pasa, el mundo se libra de miles de tontos. Piénsalo. ¿Te has parado alguna vez a pensar en la cantidad de estupidez almacenada que desaparece en el transcurso de un día? Imagínate todos los cerebros que dejan de funcionar, pues es ahí donde se almacena la estupidez. Y sin embargo, todavía queda mucha estupidez, porque algunos la han perpetuado en libros, y así se mantiene viva. Mientras la gente siga leyendo novelas, ciertas novelas que tanto abundan, la estupidez seguirá existiendo». Y añadí, un poco vagamente, lo confieso: «Por eso he venido a jugar una partida de ajedrez».

Final de “Ajedrez“, en Cuentos reunidos (Kjell Askildsen)

Quien quiera hacer una valoración o responder a estas palabras del autor noruego, aquí -en los comentarios- tiene su casa.

¡Salud!

No hay necesidad de repetir ni parafrasear, Antonio Galván González lo explica perfectamente y aprovecho para ahorrarme mis palabras.

Sólo, y para que sepáis de qué hablo, deciros que este enlace trata de los móviles, de sus posibilidades (mucho más allá de la comunicación a distancia) y de cómo pueden esclavizarnos o -como ya muchas voces afirman- incluso aislarnos.

Disfruten con su lectura: artículo de opinión “Siempre Conectados.

Entrada patrocinada por Petros Markaris, que se nos va haciendo famoso en “puntasconresaka” (como si no lo fuera ya) y se convertirá en habitual o algo mejor.

¿Siempre resulta positivo compartir un problema con alguien escuchándonos al otro lado? La sabiduría popular, las series televisivas y el común de los occidentales pensamos que sí, pero aquí llega nuestro comisario favorito para poner en tela de juicio esta creencia tan arraigada. Veamos el caso:

Desde anoche me atormenta un dilema: ¿debo contar a Adrianí y a katerina* que me han apartado del servicio? Por lo general, compartir un problema con alguien es como pedir un préstamo: de momento representa un alivio, pero después hay que pagar a plazos la ayuda recibida. Si confieso el trance en que me hallo, sin duda me sentiré mejor, pero Adrianí se pondrá en pie de guerra para evitar (…) y me someterá a una auténtica represión: Además existen otros argumentos adicionales a favor del silencio:” y nos habla de no querer preocupar a su hija ni crear un ambiente de tensión para recibir -en cena familiar- a la pareja de ésta. Lee el resto de esta entrada »

Algo tal vez muy comentado. Algo tal vez que ha sufrido tal repetición que ha perdido veracidad o importancia. Pero ahí sigue, como una máxima, como una afirmación que sigue sembrando dudas. Dudas a la hora de decir “eso no se hace” o “vamos a prohibir esto o lo otro”, o como empieza a ser muy común “prohibamos esto aunque sea habitual entre la gente”, llevando la contraria a la vida diaria y sus usos.

Nada de ello, sin embargo, me desanima a publicar estas líneas encontradas en “Las aventuras del buen Soldado Svejk“. Un ejemplo más de la manera de pensar y actuar de muchos seres humanos. Abordar lo que se esconde, lo que no se permite, lo que nos situán más lejos o conlleva una pena o castigo.

Compartamos:

Durante mi encierro, sucedieron cosas increíbles en el cuartel. Nuestro coronel prohibió que los soldados leyeran cualquier coas, ni siquiera los diarios oficiales, y en la cocina se prohibió envolver nada con periódicos, ni siquiera las salchichas y el queso. A partir de aquel día, los soldados comenzaron a leer y nuestro regimiento se convirtió en el más culto del ejército. Leíamos todos los periódicos, y todas las compañías componían versos dirigidos contra el coronel. Y, cuando algo sucedía en la tropa, siempre había un benefactor dispuesto a transmitirlo al periódico con el título “Maltratos a los soldados”. Pero con esto no había suficiente. Lee el resto de esta entrada »

Hace ya un tiempo, supongo que unos cuatro años, me encontré con una pintada en un muro de mi ciudad. Un mensaje muy directo y breve, pero cargado, a mi entender, de muuuucha verdad.

“Treinta años, pocos cambios”.

Se refería a estos tiempos de democracia en España. Democracia o lo que se, que diríamos algunos. Y a los escasos cambios reales o positivos que se han producido. No puedo estar más de acuerdo.

En la misma línea y refiriéndonos a lo que se entiende comúnmente por Democracia, así con mayúsculas, y lo que tenemos en nuestro miserable cortijo, esta imagen resume la opinión de muchos, que no sólo la mía.

El espejismo de la democracia española

Quien aún crea que realmente elige entre dos opciones… ¡para qué seguir escribiendo!

Esta foto la he sacado de aquí, el mérito es suyo. Lee el resto de esta entrada »

Volvemos al universo musical con una canción del compositor balcánico Goran Bregovic y para ello nos apoyaremos en algunas de las versiones más logradas o famosas de su “Theos an einai” (zeós an íne).

Por darle un toque más personal a este acercamiento a la música de Bregovic, comentaros que este tema, archifamoso o desconodico según a quién le preguntes, fue de los primeros en llamarme la atención en lengua griega. Curiosamente, Goran Bregovic es de aquella región que se conociera como Yugoslavia. Sin embargo, la letrista Lina Nikolakopoulo, sí es helena, como su apellido nos advierte. ¡Y cuidadito con la letra que se las trae! (pero ésta aparece más abajo). Pero, vamos dando paso a la canción…

En primer lugar interpretada por la gran Haris Alexiou:

Ahora, con la voz de la israelí Ofra Haza

A continuación aparecerá el propio Bregovic acompañado de la Orquesta de Atenas, realizando una versión instrumental del su “Si existe dios”.

http://www.youtube.com/watch?v=Q_ApLGBoFZ0 Lee el resto de esta entrada »

Durante nuestra vida muchas veces damos gran importancia a detalles que no la tienen, que son pequeñeces. Sin embargo, en otras muchas ocasiones lo importatne pasa de largo sin que le concedamos el tiempo y oportunidad que merece. Saber interpretar si es transcendente o no cada decisión que debemos tomar, cada pequeña vivencia cotidiana es muy complicado, pero nos ayudaría mucho. Es, al fin y al cabo, la base de  nuestra felicidad. Lee el resto de esta entrada »

Rescato esta reflexión de la boca de uno de los personajes secundarios de “Contrarreloj” (Eugenio Fuentes, 2009) y os invito a su lectura y a pensar en ello:

Siempre he creído que hay dos juguetes imprescindibles para cualquier niño: un balón y una bicicleta. El balón para jugar en equipo y aprender a respetar al adversario, a cumpliar las reglas pactadas y a evitar tanto la humillación como la arrogancia, y la bicicleta para aprender el valor del sacrificio individual y del esfuerzo y del dolor y para conocerse a sí mismo.”

Como decía estas palabras son soltadas al aire por un personaje, el abuelo de un ciclista. Y él mismo se las cuestiona después. Y, precisamente, a eso vengo yo, a cuestionar algo que parece tan evidente. Lee el resto de esta entrada »

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