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Me he vuelto un valiente, que lo sepa todo el mundo. Tan valiente que hace un par de tardes me dio por realizar un “experimento sociológico” en clase. Como bien sabréis, uno de los personajes de moda de la actualidad mediática internacional es el político griego Varoufakis. Teniendo esto en cuenta, me dio por plantearle a mis queridas alumnas (la mayoría de ellas sexagenarias o aún más felices) la cuestión que sigue: ¿qué sabéis de Varoufakis?

Tras indicar alguna de ellas que se trataba del ministro griego de economía (“sí, el calvo que va sin corbata a las reuniones por Europa”), recabamos más información. A saber: Lee el resto de esta entrada »

Estos últimos días, tan entrañables y socialmente correctos, he tenido la ocasión de ver, charlar e intercambiar anécdotas, opiniones e información con gente que habitualmente no tengo cerca, al menos o ante todo, físicamente hablando. Tal vez sea lo más interesante de las vacaciones navideñas (para quienes las disfrutamos) y quizá me haya servido para coger una cierta distancia y analizar si somos quienes éramos, si tanto hemos cambiado o no y -lo primordial- si esta nueva versión mejora la anterior o… Sí, suena como es y es como suena.

Con la ventaja que supone el que por aquí ya no pasa casi nadie a dejarse la vista, me felicito por poder exponer de manera más cruda esas pequeñas luces que a veces se encienden en mi cabeza. Hoy, como va quedando claro: ¡Cómo hemos cambiado!

El coincidir, reunirse, hablar con personas que no ves tan a menudo supone una ventaja respecto a nuestro círculo más cercano y habitual. A saber: los cambios son algo más evidentes, al dejar un tiempo entre encuentro y encuentro, que esas “pequeñas adaptaciones” que sufrimos o promocionamos cada cual en nuestros propios gustos, actitudes, habilidades, compañías, valores… En nuestra personalidad, al fin y al cabo. Lee el resto de esta entrada »

Como afirma Luciano Canfora: la democracia ha muerto. Hay algo tangible y determinado por encima de las elecciones de los pueblos que tomar las verdaderas decisiones. Así responde este autor a la pregunta “¿entonces en qué sistema vivimos?” y así lo sentimos muchos desde hace ya algún tiempo.

No, no es una buena noticia, más bien sólo una constatación de lo que se intuye en el día a día, en las noticias o de lo que se comenta en la calle.

Podríamos gritar “El rey ha muerto, ¡viva el rey!”, pero este nuevo gobernador es más caprichoso, más duro con sus súbditos y mucho más despiadado. Quizá habría que dejar de gritar y empezar a cambiar (algo).

Hace ya un tiempo, supongo que unos cuatro años, me encontré con una pintada en un muro de mi ciudad. Un mensaje muy directo y breve, pero cargado, a mi entender, de muuuucha verdad.

“Treinta años, pocos cambios”.

Se refería a estos tiempos de democracia en España. Democracia o lo que se, que diríamos algunos. Y a los escasos cambios reales o positivos que se han producido. No puedo estar más de acuerdo.

En la misma línea y refiriéndonos a lo que se entiende comúnmente por Democracia, así con mayúsculas, y lo que tenemos en nuestro miserable cortijo, esta imagen resume la opinión de muchos, que no sólo la mía.

El espejismo de la democracia española

Quien aún crea que realmente elige entre dos opciones… ¡para qué seguir escribiendo!

Esta foto la he sacado de aquí, el mérito es suyo. Lee el resto de esta entrada »

La primera: ¿tiene sentido que una región quiera su independencia del país / estado al que pertenece si en realidad suspira por incluirse en un grupo de países que forman un conjunto superior y muchas de sus decisiones las tomará este conjunto y no los políticos  de su neopaís? Sí, me refiero al “caso catalán” y a la supuesta mayoría que quiere caminar de espaldas al resto de españoles. ¿Sirve de algo esa supuesta independencia cuando la economía, los recortes y tanto más lo va a imponer la UE? Me temo que no mucho. Es como decir que por ser de un barrio de una ciudad no te afecta o importa que los sueldos mínimos los fije un estado central.

¿Tiene sentido que para ciertos sectores del gobierno todo aquél que se manifieste y no sea contra la ley del aborto sea considerado antisistema (de mierda, no me ahorro el apellido), extremista o radical? ¿Se le podría llamar lo mismo a quienes se manifestaban hace ya más de treinta años para salir de una dictadura, por ejemplo?

¿Tiene sentido que se compren pizarras digitales y se hagan cuentas para tener cuantos menos docentes mejor? ¿Que se gaste en esto y una baja no se cubra mínimo hasta los quince días, por ley? ¿Que se reduzcan las becas y se adquieran estos aparatos que alguno habrá pensado que por sí solos enseñan o mejoran los resultados de los alumnos y-as? Lee el resto de esta entrada »

El pasado lunes se dio una de esas casualidades absurdas que acaban resultando muy provechosas. Tras mi acostumbrada siesta, me dispuse a tomarme un café cambiando de canal en canal en mi televisor. Llegué a uno de los actuales canales de cine y me encontré con “Pleasanville” (información y sinopsis). A pesar de su inicio, algo ilusorio y más propio de la ciencia ficción o de una película para edades tempranas, pronto me asaltó la curiosidad y comencé a disfrutar de la obra de Gary Ross.

La cinta trata del inconformismo, la libertad, los caminos distintos y la lucha por todo ello, con todo lo que implica: esfuerzo, rupturas, encontrar enemigos y opositores, etc. En el caso de este largometraje, se sitúa a los protagonistas en una supuesta sociedad perfecta Lee el resto de esta entrada »

En muchas ocasiones es mucho más fácil destruir o echar abajo algo que construirlo.

En nuestro país, desde hace muchos muchos años (algunos creo recordar que sitúan este fenómeno en el primer cuarto del siglo XX) se ha venido desprestigiando el trabajo de los empleados públicos. El famoso “vuelva usted mañana” (forjado en alguna anécdota de su autor) encontró rival en el “seguro que están tomando café” (más actual, parece) y se ha hecho común el pensamiento de que cualquier persona que trabaje en un ente público se pasa la mitad de la jornada en alguna cafetería o echándose un cigarro en la puerta en lugar de atender a su trabajo. Algo falso, pero muy repetido por quienes pasan a hacer gestiones en un organismo público (¿Jamás nadie ha pensado que el funcionario o funcionaria puede estar a. sacando algún documento de un archivo; b. reunido/a con un superior; c. atendiendo en otro puesto, etc?)

Pero dejando a un lado todo este “acerbo” de faltas de respeto tan populares, vayamos a lo que hemos venido a contar: ese desprestigio (patrocinado además por las esferas dominantes y la clase política en general) se acaba utilizando como medida de presión en cuanto se estima necesario, que suele ser a las primeras de cambio. De hecho, ante la deprimente situación económica que ha vendio sufriendo España en estos últimos años, lo primero que hizo el gobierno central y secundaron las administraciones autonómicas, fue congelar y reducir los ingresos, sueldos, de los empleados públicos. Así de claro, que para eso han sido los causantes de la burbuja inmobiliaria y quienes se han enriquecido con ella (¡madre mía!). Lee el resto de esta entrada »

Sin más preámbulos, una pregunta algo larga pero que cuestiona totalmente la forma de gobernar actual en nuestro país: ¿Se puede considerar dictatorial la imposición de decisiones por parte del partido político gobernante que van contra su programa y promesas electorales, es decir, en contra del programa que eligieron sus votantes y les ha llevado al gobierno?

Para mí, no hay duda. Y si tenemos en cuenta además, los índices de abstención en las últimas elecciones y los votos que no fueron a parar a dicho partido político, podremos asegurar -sin miedo a equivocarnos- que Mariano Rajoy está gobernando en contra de lo que votaron los ciudadanos de su país, y, por tanto, imponiendo sus resoluciones obviando lo elegido por el pueblo.  Lee el resto de esta entrada »

Buenas, hoy me quiero hacer eco de una noticia que no sé si ha tenido eco o no, ni si lo tendrá.

Ha sucedido en Italia, ese país al que muchos españoles se empeñan en mirar por encima del hombro, pero que a veces nos da lecciones. Y precisamente de eso trata este escueto artículo.

En dicho país las protestas a través de las redes han parado algo. Las manifestaciones de los “indignados” (palabra de moda), cabreados o hasta-los-cojones-de-abusos, vecinos nuestros todos, han conseguido que no se compren otros 400 coches oficiales para que los bienintencionados y sufridos políticos “azurri” se paseen allá por donde quieran.

Aunque no siempre funcione ni siempre vaya a funcionar, lo que no podemos es rendirnos y esperar que otros resuelvan nuestros problemas. O que una racha de viento borre todos estos últimos años de salvajismo económico y nos despertemos en el país de las maravillas, rodeados de comodidades y sin obligaciones. Nuestro deber es y será vigilar a poderosos y políticos, denunciar cada situación injusta y bochornosa, y no parar hasta que ellas vayan desapareciendo. Lee el resto de esta entrada »

Tremendo videoclip éste de los Vetusta Morla. Y muy acertado en los tiempos que corren:

– Nuestros políticos “vendiéndonos” ante esa supuesta Europa (que sólo son tres países) y los bancos. Han olvidado ya del todo para quiénes gobiernan.

Recortes que traerán otros gastos y más problemas por esa dejadez, como psiquiátricos sin enfermos ni asistencia o drogodependientes a la calle sin su metadona.

– La justicia ha cerrado definitivamente los ojos en este país: caso Del Nido (sin ni siquiera fianza) y Urdangarín. El primero “ha salido” sin ni siquiera fianza. Al segundo, ese gran deportista y estratega, sólo falta que le condedan aún más tiempo para que preprare su defensa y se pierda algún papel o prueba incrirminatoria por el camino.

– Mucho paro. Muchas obras sin sentido ni uso. Y mucho mangante entre los políticos. ¿Responsables? Ninguno. El perjudicado, el pueblo al que le meten mano por todos lados.

¡Disfrutad del temazo! Es casi lo único que nos queda: la música y el poder gritar.

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Este artículo es de esos que vienen de lejos. Llevo que si lo escribo, que si lo reescribo, que si lo acabo, que si no… meses. Y ahora se presenta una buena oportunidad de publicarlo. Hay cambio de gobierno, que no de invento, y uno espera que haya ganas de hacerlo todo mejor, aunque no confía en ello.

Así que voy a intentar dar algunas ideas de dónde se deben producir los tan escuchados, reescuchados y amenazantes recortes. Dónde deben producirse para afectar lo menos posible a los ciudadanos y lo más posible al ahorro. La lista está abierta, por supuesto, así que espero vuestra colaboración.

Empecemos…

  1. Creo que ya hay suficiente televisión de baja calidad, así que: suprimir o limitar la programación de las tv públicas autonómicas (yo apostaría por la supresión directa).
  2. Coordinarse para no reformar sobre reformas, es decir, no hacer una obra y abrir una zanja dos meses después.
  3. Construir sólo infraestructuras necesarias y que se puedan mantener pasado el tiempo con un mínimo coste.
  4. Eliminar la “cultura para pocos”; si un evento cultural no despierta el interés de los ciudadanos, no se debe llevar a cabo (por mucho que me duela personalmente).
  5. Zonas ajardinadas con menor manutención o mantenimiento. Y lo más ajustadas a cada zona. Lee el resto de esta entrada »

Bien Ross McDonald o bien Willilam Goldman se lucieron con una frase que resume la tendencia natural de sobrevivir e incluso ascender de las personas que más joden a los demás. Yo tuve la suerte de toparme con esas palabras viendo la película “Harper, investigador privado“, y ahora me siento en la obligación de compartirlas… ¡Tremendas!

El fondo está sembrado de buenas personas, Albert; sólo el aceite y los bastardos ascienden“.

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He tenido la suerte de encontrarme con0 un artículo escrito por un español que vivía en Grecia. Con ellos se arroja algo de luz sobre la verdadera crisis griega, más allá de las trifulcas, la Plaza Syntagma y el habitual sensacionalismo que invade los informativos españoles, para nuestra desgracia.

Espero que os sirva a quienes os pueda interesar como un acercamiento más verídico y personal, pues cuenta la situación de familias, de la gente, de los griegos.

Os enlazo el artículo, que forma parte de una bitácora: Cierre de un negocio.

Espero que el turismo estival les ayude a nuestros amigos griegos a pasar algo mejor su crisis. ¡Suerte!

Los herederos del mundo clásico al borde de la pobreza mientras los países que creen formar Europa (Alemania y Francia) ven esto como una oportunidad de negocios para ellos y sus bancos: ¡¡VERGONZOSO!!

Después de que dominasen esta bitácora los artículos con contenido político, hacía falta volver a la vida cercana, al día a día. En este caso, centrándonos en aquello que nos supone una pequeña cuesta habitual, esa dificultad diaria, esa pequeña losa.

Vivir solo “mola”, pero no es precisamente fácil. Veamos por qué.

La comida y… ¡sorpresa!: no estoy hablando de prepararla, del tiempo y energía que se nos va en ello. Estoy refiriéndome a que la comida se vende para familias como formato habitual. Por tanto, si vives solo/a o comes tres días lo mismo (alternándolo con cenas), o cada vez que “abres” algo perecedero invitas a los amigos y amigas a casa, o se te caduca/ pasa todo. En mi caso, y tomándome como ejemplo evidente, cada vez que abro un bote de tomate frito, lo que no utilizo a la primera se me acaba estropeando. Y esto teniendo en cuenta que compro los envases más pequeños y al usarlo por primer vez reenvaso (coloco lo sobrante en un bote de menor tamaño: menos aire).  Esto (caducidades), además de afectar a la economía, molesta mucho.

Las tareas compartidas no lo son, por supuesto, te las comes solito. Poco más ensucian dos que uno, si exceptuamos los pelos, lo que muy de vez en cuando va al suelo (se nos cae como a idiotas) y partiendo de la base de que no somos unos cochinos/as, casi lo mismo da ser dos que uno. El polvo es el mismo (la cabeza a ver dónde se os ha ido); las lavadoras aumentan, pero eso casi es positivo porque no tienes que estar esperando tanto para… “de colores vivos”, “de colores oscuros”, “ropa blanca”; si eres hombre y como muchos (“I’m the first”)  no haces la cama habitualmente, te la puedes encontrar hecha antes de volver a ella (clara ventaja, sobre todo si te gustan las camas hechas, “espabilao”;  si hablamos ya de jardines, mascotas y otros, es evidente que salen ganando quienes comparten vivienda (con o sin situación sentimental de por medio).

El tema del orden. Y esta vez no me pongo como ejemplo, que ya es mucho descubrirme. Más desordenan dos que uno, y tres bastante más. Sin embargo, también es cierto (y aplicable a la limpieza además) que compartiendo piso tratas de dar buena sensación y guardarte tu desorden en tu bolsillo, es decir, intentas que no se note. Esto beneficia a cuantos conviven bajo un mismo techo, aunque no creo que dure para siempre esa actitud positiva. Lee el resto de esta entrada »

Aunque la dictadura de los mercados y la banca lleva tiempo instalada entre nosotros y últimamente se nos ha rebelado más que evidente, no es de ella de la que quiero hablar. Quiero centrarme en otros tipos de DICTADURA y, en primer lugar, en la que me dio la idea para este artículo y la que más me duele: las imposiciones a los pueblos europeos.

¡Cómo no, hablo sobre todo de Grecia! Y de cómo se les ha condenado a ser pobres, el que podía haber sido el título de estas líneas si no fuera porque incluye otros modos de mando autoritario (y sin consulta a los ciudadanos) más. Pero no quiero olvidarme de los portugueses, quienes  ya siguen ese mismo camino, y con quienes también comparto alguna complicidad (musical y melancólica), aunque no lo sepan.

En materia: todo pueblo es soberano y, viviendo en democracia, cuenta con unos representantes, sus gestores o gobernantes, que deben tomar las mejores decisiones para todos. Sin embargo, en nuestro continente se ha creado una macroesrturcuta la UE o EU, según el idioma que hables. Y, ¿a qué se dedica esta macroestructura? Aún no me he enterado muy bien, pero -por lo visto en los últimos meses- a imponer sus opiniones o “recetas mágicas”. Y todo ello, por encima de la opnión de habitantes de los países, de sus representantes o políticos y de todo lo que haga falta, porque mandan ellos, los de la UE, los del despotismo ilustrado, y punto, chaval.

Grecia, Portugal y otros países lo estamos pasando mal, y qué hace la EU, dar recetas buenísimas que ellos no deben aplicar. Recordemos que los principales inventores de estos medicamentos están siendo los gobernantes alemanes (¿Ecoli?) y los franceses, quienes -ni de casualidad- aplicarían esto en sus tierras, pues se les echaría el pueblo encima. Pero mientras sea en otro sitio… ¿Véis por dónde empieza a ir esto, aunque me esté enrollando? Lee el resto de esta entrada »

Hace ya unos años, pocos, que empecé esta aventura de “blogear” o escribir lo segundo que se me ocurre. Entonces, empezando de una manera muy crítica que se ha mantenido, publiqué el artículo: “¿Cuándo volveré a creer en los políticos?“. Y creo que precisamente  es hora de recuperar esas reflexiones para todos aquéllos/as que se han incorporado tarde a la lectura de esta bitácora. O que de repente os lo encontráis.

Espero que os guste…

¿Cuándo volveré a creer en los políticos? (suponiendo que alguna vez lo haya hecho). No sé…

Tal vez si dejasen de hacer oposición trasnochada, es decir, si apoyasen lo que es mejor para nuestro país venga la propuesta de donde venga. Vamos, que si el partido contrario tiene una buena idea o quiere adoptar una medida que parece positiva y que posiblemente acabará con el problema para la que se crea, se le apoye y se apruebe esa idea. Dicho de otro modo, que los ciudadanos y nuestros problemas sean más importantes que “darse por culo unos a otros” o querer sacar dos votos más de los votantes retrógrados (sean del color que sean, que en todas las familias los hay).

Tal vez si aprovechasen para bajarse los sueldos de vez en cuando y, especialmente, cuando hay gente que lo pasa mal mes tras mes porque no le da ni para vivir con dignidad.

Tal vez si tratasen de poner por delante a los ciudadanos que les han hecho el favor de nombrarlos como representantes en lugar de mirar por las microempresas y multinacionales, pues… Si es fácil. Vamos a ver, tú multinacional del sector de la alimentación, o pagas más por el kilo de tomate al productor o lo vendes más barato en tus mercados y tiendas. Que eso se llama entrometerse en un mercado “libre”, pues sí, ¿y? Lo importante es que la gente pueda comprar tomates a un precio más moderado y real y que a los productores les merezca la pena cultivarlos (no vamos a ser sólo el lugar de vacaciones del resto de europeos; además el ladrillo de los hoteles no es comestible). Y así con todo aquello en que sacan demasiado tajada las grandes empresas, pues casi todas ellas además pertenecen a personas que ni siquiera viven en España, con lo que el beneficio final se va fuera.”

El resto, os lo enlazo…

Luchemos para que se responsabilicen de sus actos y mejoren su gestión,  penosa y muy intencionada. ¡Ánimo!

Bueno, un hombre puede cambiar un código por otro, pero no puede eliminar el hábito de la obediencia, ¿sabes?” (Ken Follet en “Papel Moneda“).

Esta frase ha sido rescatada de una conversación entre un empleado de banca que ha ordenado un cheque millonario sin fondos y un amigo. Quien delinque, el primero, intenta explicarle al segundo que sabía que no debía hacerlo, que sabía que era negativo, ilegal e incluso peligroso. Sin embargo, su hábito de obedecer al superior (en este caso su director de banco), le ha llevado a realizar esa acción. Una acción que podría costarle muy caro: su empleo como poco.

Y la pregunta es: ¿realmente somos así?; ¿aceptamos normalmente las órdenes porque nuestra educaicón nos empuja a ello?; ¿cuándo nos rebelamos ante ellas? Lee el resto de esta entrada »

“Busca en tu interior. Hay un rincón al que la bilis de la vida política y el tedio de la vida diaria no ha podido llegar. Es etéreo y sin forma definida, pero podrás localizarlo por su efervescencia. Cuando lo encuentres, sonríe”.

Con esta sabia reflexión acaba un artículo simple y directo escrito por Natalia Martín Cantero, quien en realidad toma las magníficas palabras anteriores de Tilomilo, un “fotógrafo”, por explicarme fácilmente.

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Cada día hay más gente que trat de informarse con veracidad. Incluso personas hay que ven, escuchan, leen distintos medios para poder comparar noticias y hacerse una idea lo más realista posible. Pero, realmente, ¿podemos informarnos de una manera veraz? ¿Cabe la posibilidad de saber la verdad? Para mí hace tiempo que son preguntas retóricas. Explicaré porqué… Lee el resto de esta entrada »

¿Qué resulta más violento… (y por no repetir este encabezamiento, paso a guiones que lo incluirían)

retirar los sueldos vitalicios de los gobernantes que lo hayan sido o dejar sin ayudas a quienes no consiguen salir del paro?

apedrear una autobús lleno de dirigentes políticos o engañar a los ciudadanos que no han tenido más remedio que votarte o aguantarte cada día con información y declaraciones falsas que buscan tu beneficio personal? Lee el resto de esta entrada »

Ésta es la triste realidad. No sólo en Argentina, de donde procede la banda, sino en todo el mundo. Con sólo cambiar los nombres que aparecen en la canción, ya está.

En estos días que se han celebrado manifestaciones en España contra el bipartidismo y la falsa democracia imperante en nuestra tierra, se ha dado la casualidad de encontrar esta canción. Y ha sido de nuevo gracias a los profesionales de Radio3.

Disfrutadla y que os coma la rabia desde lo más profundo. A ver si así somos capaces de dar entre todos un paso para delante y acabar con esta mierda.

Con vosotros…

Este tema de la Bersuit Vergarabat está prohibido en Argentina. Incendiario es. Realista también.

El título de este artículo es la justa reflexión automática y sincera que se te viene encima tras leer las palabras de Ana Pastor  sobre el documental bautizado como “Inside Job“. Pero, en realidad, no sabía si escribirlo con los signos de interrogación, tal cual o con unos puntos suspensivos finales. Realmente puede ser tan interesante como  -de nuevo- frustrante y sobre todo provocador de rabia llegar a conocer los entresijos de cómo se creó, surgió y no se solucionó la crisis mundial en que aún nos hayamos inmersos. Que todos nos lo olemos. Que todos tenemos claros los culpables. Que todos nos sentimos engañados. Sí, pero confirmar que nos tratan como a gilipollas y no poder dar dos o tres golpes sobre alguna mesa no nos hace mejorar mucho la situación, más bien al contrario: de ahí las dudas en cuanto a puntuación que aparecen arriba.

Disfrutad las líneas de Ana Pastor y conseguid este documento (trailler). Aún está en cines.

Si queréis compartirlo, ya sabéis dónde estoy.

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Sí, parece que incluso se les ha vuelto en contra. Tal vez -o en realidad- no ase así y estén sacando tajada también en este caso, pero es evidente que el arma de control social más importante sigue de moda. Cmabia opiniones inalterables, manda tropas a sitios lejanos, consigue votos, nos hace ir al supermercado a por lo básico como hienas, o nos deja sin consumir con “alegría” durante meses.

No ha hecho falta mucho para que los políticos y buena parte de la población pasara de considerar la energía nuclear como una apuesta a medio plazo a considerarla satán reencarnado o, siendo menos creyente, una opción muy peligrosa. Por suerte mi opinión sigue seindo la misma desde los 15 años: provoca enfermedades, es “incontrolabe” y es peligrosa no sólo para el hombre. Bien, pues un terremoto en Japón y todos a cambiar de opción, ¿por qué? POrque les ha entrado miedo. Y mi pregunta ¿cómo le puede entrar miedo a los políticos o al presidente del gobierno? ¿Tienen alguna cerca, o en la Moncloa? En el jardín de su casa haría instalar yo una a cada gracioso que afirma que es rentable y que no es peligrosa por sí misma (estoy hablando de aparición de enfermedades como el cáncer entre la población de los alrededores).

El miedo a quedarse sin crudo, sin combustible, sin petróleo o como lo queráis llamar ha sido el que ha llevado a “los países civilizados” a intervernir en Libia. Hace unos meses se “iban de cañas” con el simpático Gadafi, le daban palmaditas en la espalda, se hacían su fotito de rigor… Y, de repente, es un dictador. ¿No lo era antes? Ah, no… sucede que parte de su pueblo se ha levantado contra él y, entonces, las tropas de las libertad y proderechos humanos han actuado. ¿Alguien se lo cree? No será que se quiere nombrar a alguien que “jure”  lealtad a los países industrializados y mantenga el precio de los barriles en un”nivel “rentable para los gobiernos” .

Lo más gordo de este caso es que todos ayudan, echan una mano, pero es mentira. Nadie quiere ser el abanderado. Nadie pretende ser “el jefe”, la cara a la que mirar, el gestor del conflicto. ¿Por qué? Tal vez por miedo. Por miedo a que vaya mal y después se le señale. Por miedo a que haya que intervenir en tierra, a lo que se opondría el pueblo de cada nación implicada. Por miedo a represalias posteriores, tal vez. Y, así, han pedido que intervenga y “mande” la OTAN, vamos el miedo, que es quien está detrás de todo.

Y por seguir y “personalizar más abajo”, es decir, llevarlo a la vida del día a día de las personas comunes… El miedo a la enfermedad. Miedo a que el dolor se prolongue. Hace unos días me venía molestando la espalda. La zona lumbar especialmente, para ser más exactos. Algo normal por otro lado (achaques de la edad). ¿Hice algo para remediarlo? Claro que no. Ese dolor era más molestia que algo punznate. Sí, pero sabía que podría ir a más. ¿Hice algo para remediarlo? De nuevo no. Fue avanzando la semana. Cada día la molestia se iba agudizando. El jueves ya me empezaba a doler de veras. Y el viernes, para remediarlo, me fui a jugar a baloncesto. No sé si muchos de los que leéis por aquí habéis jugado a baloncesto, pero suele hacer pupita precisamente en esa zona. ¿Qué me  ocurrió? Nada importante, el viernes por la noche me quedé en casa y me fui a la cama temprano. Una pena que el dolor y la falta de sueño (supongo) no me dejasen dormir al principio y me hicieran despertar cada poco. Vale, vale, sinceridad: también “se me fue”  el abductor de la pierna derecha, que me dolía tanto o más que la espalda (ni me acordé de mi rodilla). Esto provoca miedo. ¿A qué? A la enfermedad. A no poder realizar tareas cotidianas. A ir a peor. Así que ayer hubo que estirar, pornerme el masajeador, pasar la noche en casa, tumbarme a ver una serie… En un rato volveré a los estiramientos (estoy esperando a no vomitar lo desayunado; siento ser tan explícito) y, después, la maquinita. ¿Pensáis que este miedo me hará cuidarme mucho más en un futuro a medio plazo? Yo sé que no. Se me pasará cuando desaparezca el dolor, o poco después. Y no me volveré a acordar de él hasta que regrese como el hijo pródigo. ¿Pensáis que ocurrirá lo mismo con la energía atómica y sus centrales? Por supuesto. Dentro de un mes y después de que hayan salido todas las pruebas de seguridad de los gobiernos europeos  más que satisfactorias (sea verdad o no), se cerrará el debate. E incluso se prorrogará su vida, mentando la crisis económica como causa. Porque el miedo que le meten a la población con otra posible subida de la energía también tiene su efecto, no creáis. Aunque sigan apareciendo casos de enfermos en las inmediaciones de las nucleares, total ¿quién vive cerca?

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