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“Tres necesidades acompañan al hombre hasta la tumba: mear, cagar y el deseo de venganza”.

Esto afirma Petros Markaris a través de sus personajes. Siendo indiscutibles las dos primeras, e incluyendo si se quiere la necesidad de beber y comer, podríamos hablar mucho más a cerca de la tercera afirmación y su veracidad.

¿Necesitamos vengarnos? ¿A qué nivel? ¿De qué afrentas, dolores, acciones, es decir, por qué motivos o cuáles son los más comunes?

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Kostas Jaritos, policía ateniense lleva casado varios (muchos) años con Adrianí. Tras un infarto y el abandono del tabaco, Adrianí quiere porhibirle también el café a Kostas Jaritos y él aprovecha para reflexionar sobre tan sagrado sacramento. Sí, tendremos en cuenta que puede tratarse del calentón del momento y que en ocasiones sólo parecemos acordarnos de lo que nos incomoda, olvidando buenos momentos. Lee el resto de esta entrada »

Entrada patrocinada por Petros Markaris, que se nos va haciendo famoso en “puntasconresaka” (como si no lo fuera ya) y se convertirá en habitual o algo mejor.

¿Siempre resulta positivo compartir un problema con alguien escuchándonos al otro lado? La sabiduría popular, las series televisivas y el común de los occidentales pensamos que sí, pero aquí llega nuestro comisario favorito para poner en tela de juicio esta creencia tan arraigada. Veamos el caso:

Desde anoche me atormenta un dilema: ¿debo contar a Adrianí y a katerina* que me han apartado del servicio? Por lo general, compartir un problema con alguien es como pedir un préstamo: de momento representa un alivio, pero después hay que pagar a plazos la ayuda recibida. Si confieso el trance en que me hallo, sin duda me sentiré mejor, pero Adrianí se pondrá en pie de guerra para evitar (…) y me someterá a una auténtica represión: Además existen otros argumentos adicionales a favor del silencio:” y nos habla de no querer preocupar a su hija ni crear un ambiente de tensión para recibir -en cena familiar- a la pareja de ésta. Lee el resto de esta entrada »

Responde Kostas Jaristos a por qué aún no ha pedido cita para un dolor que apareció en su espalda y suelta una de sus perlas:

– Con el trabajo se me olvidó. Además, me encuentro muy bien, ya se me ha pasado. -Ésta es una de las razones de mi olvido, hace días que la espalda no me duele. Si algo no te molesta, no le molestes tú tampoco. Es una regla fundamental.”

Y, aunque me muestre muy de acuerdo con Jaristos cuando esa afirmación se refiere a casi cualquier tema, sé muy bien que no puedo apaludirla cuando de salud se trata. Lee el resto de esta entrada »

Kostas Jaristos, el protagonista de varias novelas de Petros Markaris, necesita cambiar el coche. Le convence de ello su mujer. Pero habiendo llegado a esa decisión, las dudas asaltan ahora su cabeza con otro dilema: ¿qué coche elegir? Y decide pedir consejo. Leamos las palabras del autor sobre lo que le ocurre al bueno del policía griego:

Al final me convencí de que el Mirafiori tenía ya cuarenta años (…)

Si con esa decisión se acabaron , o al menos menguaron mis tormentos psicológicos, mis suplicios como comprador no hicieron más qu empezar. No sabía qué coche comprarme. Cuando no sabes, preguntas. Y cuando preguntas acabas haciéndote un lío“. Lee el resto de esta entrada »

Iniciamos nuestro recorrido sobre este “alumbramiento” sobre la crisis económica mundial (o su versión europea) con la explicación de un personaje sobre cómo se ha salvado a las entidades bancarias mientras a los demás se nos deja que nos ahoguemos tranquilamente (el caso Bankia acaba de saltar a la palestra). Leamos:

“- Si nosotros pagamos en las pistas*, las víctimas de los bancos pagaron con la ruina. Han perdido sus casas, no pueden devolver sus préstamos. Y los que provocaron el “dopaje”, los bancos, no sólo no han pagado sino que se les premia. Han cobrado miles de millones de los estados para poder seguir funcionando (…)  Muchos aceptaron lo que dijeron los gobiernos: que los bancos son unos lobos reconvertidos en corderitos (…) Cuando me di cuenta de que yo (…) premiaba con mis impuestos a los que crearon el dopaje financiero, monté en cólera. Y decidí castigarles, ya que no los castigaban aquellos que debían hacerlo.

*Nota: se refiere a los atletas cazados por dopaje.

Disculpad tanto pequeño paréntesis pero pretendo hacer llegar este pensamiento sin dañar la trama. Para mí, queda muy claro todo, por lo que por mucho que mereciese un comentario -alagándolo- me parece innecesario. Pero hay más… ¡Seguid leyendo!

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