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Hoy, y tras mucho tiempo sin compartir reflexiones propias ni ajenas por este canal, quiero dejaros algo. Se trata de un pensamiento de Marta, personaje de la novela “Si mañana muero” de Eugenio Fuentes. Y es éste:

Ella misma no había perdido la fe en las ideas socialistas, pero había deducido que ser revolucionaria ya no consistía en seguir luchando ingenuamente por las utopías, sino en aceptar que las utopías no se realizarían nunca, que el ser humano estaba genéticamente incapacitado para alcanzarlas y que, por tanto, lo verdaderamente revolucionario era conformarse con establecer la dignidad, el bienestar y la justicia en las pequeñas parcelas de la vida cotidiana y entre las personas que la rodeaban.”

 

Mi parte la dejo aquí, a continuación. Como bien sabemos en España, dentro de poco más de una semana nos toca votar para elegir nuevo presidente y gobierno. Es evidente que las distintas opciones no acaban de convencer completamente, ni siquiera aquellas que vinieron a aportar un aire nuevo. Sin embargo, Leer el resto de esta entrada »

¿Cómo se hace viral un niño defendido por flores?

Desde hace unos días se ha extendido por la red y por los informativos televisivos el vídeo de un niño y su padre charlando a cerca de los atentados y la respuesta a éstos. A la mayoría ha enternecido ver la sonrisa del pequeño cuando su padre le asegura que ante las armas nos defenderíamos con rosas. Emotivo, sí.

Sin embargo la cuestión es por qué se llega a desplegar este videoclip, qué impulsa el movimiento de esas alas de querer verlo y compartirlo.

En primer lugar es algo simple. Sí, muy simple. Es un mensaje corto, una diminuta conversación entre padre e hijo, quien no parece entender por qué ni de dónde proceden esos ataques.

En segundo lugar… ¡Coño, es un niño! ¿Qué hay más tierno que uno de nuestros infantes mostrando preocupación y tímida sonrisa animada después? Los niños (y las niñas, cuidado, venden, como los cachorros; ejemplo: anuncio papel higiénico). Además, atención, es un niño de una etnia no propiamente europea (al menos hasta hace poco), con lo que nos muestra lo supuestamente abierta, plural y cosmopolita que es nuestra sociedad. Aquí se me escapa una sonrisa ladeada y una mirada de cínica incredulidad.

Pero lo más importante y que aparece en este tercer punto es que deja muy claro que nosotros, occidentales “civilizados” somos los buenos y ellos (los otros) son los malos. Sencillo y directo; para niños y niñas; para ancianos y ancianas. Y ante todo impulso para cualquiera que quiera meterse ahora en la vorágine del patriotismo despechado y sin capacidad crítica que nuestros gobernantes quieren, promocionan y necesitan. Porque que “ellos” hayan atacado a inocentes (gente pacífica y que no tiene una relación directa con sus problemas), no significa que nuestra sociedad occidental tenga más allá de sus fronteras un comportamiento inocente.

Hablemos con un poco más de detalle de las causas de estos actos terroristas… Leer el resto de esta entrada »

Estos últimos días, tan entrañables y socialmente correctos, he tenido la ocasión de ver, charlar e intercambiar anécdotas, opiniones e información con gente que habitualmente no tengo cerca, al menos o ante todo, físicamente hablando. Tal vez sea lo más interesante de las vacaciones navideñas (para quienes las disfrutamos) y quizá me haya servido para coger una cierta distancia y analizar si somos quienes éramos, si tanto hemos cambiado o no y -lo primordial- si esta nueva versión mejora la anterior o… Sí, suena como es y es como suena.

Con la ventaja que supone el que por aquí ya no pasa casi nadie a dejarse la vista, me felicito por poder exponer de manera más cruda esas pequeñas luces que a veces se encienden en mi cabeza. Hoy, como va quedando claro: ¡Cómo hemos cambiado!

El coincidir, reunirse, hablar con personas que no ves tan a menudo supone una ventaja respecto a nuestro círculo más cercano y habitual. A saber: los cambios son algo más evidentes, al dejar un tiempo entre encuentro y encuentro, que esas “pequeñas adaptaciones” que sufrimos o promocionamos cada cual en nuestros propios gustos, actitudes, habilidades, compañías, valores… En nuestra personalidad, al fin y al cabo. Leer el resto de esta entrada »

El mundo está hecho para las malas personas. Nosotros somos buenos. ¡A ver cómo arreglamos esto!

 

(Reflexión al despertar de una siesta que no he dormido).

Como afirma Luciano Canfora: la democracia ha muerto. Hay algo tangible y determinado por encima de las elecciones de los pueblos que tomar las verdaderas decisiones. Así responde este autor a la pregunta “¿entonces en qué sistema vivimos?” y así lo sentimos muchos desde hace ya algún tiempo.

No, no es una buena noticia, más bien sólo una constatación de lo que se intuye en el día a día, en las noticias o de lo que se comenta en la calle.

Podríamos gritar “El rey ha muerto, ¡viva el rey!”, pero este nuevo gobernador es más caprichoso, más duro con sus súbditos y mucho más despiadado. Quizá habría que dejar de gritar y empezar a cambiar (algo).

Como afirma en esta entrevista el francés Michel Onfray, ante una realidad deprimente, preferimos refugiarnos en la ficción: la novela, la película, o nuestra imaginación, son algunas opciones. Algo que intuimos y que a veces gustamos de hacer: no todo va a ser enfrentarse al mundo y sus problemas. Un paso lateral, respirar, disfrutar de algo no tan real, coger fuerzas y seguir hacia adelante, peleando, serían un gran avance.  Leer el resto de esta entrada »

Ver la columna en tu propio ojo y la espiga en la del ojo. Una vuelta de tuerca que no suele darse entre la especie humana. El primer culpable, uno mismo. La originalidad perdida. La megalomanía, de moda.

Sí, nadie es único, ni quienes seguimos en vida, ni quienes tuvieron vida pública y mueren. Con la despedida popular y popularizada de Adolfo Suárez se cumple esta máxima y se añade un nuevo ejemplo a la moda de este nuevo turismo: visitar tumbas. En este caso, además -como en otros, que ya hemos dicho que el hombre tan original no es- turismo en el momento álgido: sepelio y homenaje público.
No estoy tratando de criticar nada, sólo de reflexionar o sacar a la luz un hecho cada vez más repetido, más social y más “usado”. Mucho me temo que hay que añadir a “la visita cultural” del féretro (o posteriormente la tumba), la misa o la asistencia al desfile, que en ocasiones los hay, otros elementos. En primer lugar, el sentirse el más o uno de los más acérrimos seguidor/es del personaje que abandona este mal llamado valle de lágrimas. Otro el seguir la corriente, como ya hiciera Vicente, que tanto nos gusta y tan en miembros del clan nos convierte. En realidad, dos fuerzas opuestas que se unen por unos días o momentos y nos impulsan hacia el mismo destino: la lápida del personaje público o el olor a flores marchitas de un sepelio. Una nos haría sentirnos parte de un clan, como decía, es decir, en consonancia con el resto; la otra, la primera, especiales, distintos. Curiosos sí que somos, originales…
Y aunque el tono de estas líneas suene como tintinea, irónico quizá, jocoso casi seguro y crítico casi desde el inicio, afirmar (¡cómo no!) que yo ya lancé mi piedra: Pere Lachaise y su pintarrajedo espacio dedicado a J.D. Morrison; Eslovenia y el castillo de Erazem Lueguer; o Skiathos y la visita a la casa de Papadiamantis. Estas dos últimas, para más INRI, sin ni siquiera haber conocido previamente al “Robin Hood” esloveno ni al escritor griego. Y la promesa de que cuando algunos que admiro emprendan viaje hacia lo desconocido, haré turismo y aprovecharé para visitar (o revisitar) sus ciudades o pueblos y sus tumbas.

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Hay ocasiones en que se te ocurren (o escribes) frases sentenciosas dentro de una conversación. Hoy se ha dado uno de esos momentos “mágicos” y, por qué no, me apetece compartirlo. Cumpleaños de una colega, diálogo de “wasap” y…

Ella: yo también me voy a buscar un jovenzuelo 😉

Yo (Isra): la juventud y la belleza visten mucho; la personalidad dura para siempre. Leer el resto de esta entrada »

¿Se tratará de un reflexión personal? ¿Más bien de una valoración de la experiencia de otros o de lo que haya visto a su alrededor el autor? ¿Será tan solo una manera de crear un personaje algo desarraigado del amor entendido como “pareja para toda la vida”? Todas estas dudas y muchas otras nos pueden asaltar al leer las siguientes líneas de la novela “Las manos del pianista“. Aproximen su atención a ellas, reléanlas y opinen o, al menos, párense a pensar en la razón por la que Eugenio Fuentes, escritor extremeño, usa este “encabezamiento” para acercarnos al personaje de Martín Ordiales en la nombrada obra. Con ustedes…

Vivía solo y si no se había unido hasta entonces a ninguna mujer no era porque le hubieran faltado candidatas y amantes dispuestas a darle a su relación un carácter más trascendente. Fue porque él se negó siempre a aceptar un compromiso en el que renunciar sería más frecuente que compartir. Pero nunca había considerado que ellas fueran las responsables de su falta de fe. Era él mismo, de algún modo incapacitado para el entusiasmo sin el cual todo juramento de eterno amor, eterna fidelidad y eterna compañía le parecía una falacia y una locura. Además, sabía que pedía mucho, que quizá pedía demasiado: la mujer que se ama no basta con que sea aquella de la que uno está seguro de que nunca te hará daño; es necesario también estar seguro de que es aquella que te hará feliz. De modo que, a los cuarenta y dos años, había creído que su corazón sólo era una víscera. Martín Ordiales ya no esperaba ninguna bienaventuranza.” Leer el resto de esta entrada »

“Tres necesidades acompañan al hombre hasta la tumba: mear, cagar y el deseo de venganza”.

Esto afirma Petros Markaris a través de sus personajes. Siendo indiscutibles las dos primeras, e incluyendo si se quiere la necesidad de beber y comer, podríamos hablar mucho más a cerca de la tercera afirmación y su veracidad.

¿Necesitamos vengarnos? ¿A qué nivel? ¿De qué afrentas, dolores, acciones, es decir, por qué motivos o cuáles son los más comunes?

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No es la primera vez, ni será la última. Sueltas lastre, esperas conseguir tiempo para dedicarte a objetivos o planes que ya vienes rumiando desde hace tiempo y… Otros planes aparecen, más urgentes o cuyo peso (heredado, social, adquirido o propio) no te permite posponerlos. ¿Quiénes se quedan fuera? Esos asuntos u objetivos que venías planteándote y que pasan a un segundo plano para dejar paso (tiempo) a los más “pesados” o ahora entendidos como necesarios.

El ejemplo que pongo (¿para qué irnos más lejos?) soy yo mismo. Y así me ahorro valoraciones hacia otras personas y, con ello, algún posible malentendido.

¿Cuánto tiempo lleva Israel deseando tocar un instrumento musical o al menos intentarlo? No sé la respuesta exacta, pero sí que llegó (llegué en realidad) a comprarme un cajón flamenco. ¡Tan monísimo como lleno de polvo! “¡A estrenar!”, que dirían en un anuncio de “vendo…” Leer el resto de esta entrada »

El año pasado y este están siendo muy fructíferos para mí en cuanto a Literatura leída. Además, en muchos casos, he contado con la fortuna de encontrarme (gracias a recomendaciones, hallazgos y casualidades) con autores que me han resultado frescos y poco miedosos a la hora de construir historias y mostrarlas con sus opiniones propias y las crudezas de sus personajes. Incluso, en ocasiones, me he tropezado con pequeños “discursos” que retratan nuestra sociedad desde un punto de vista personal. Entre ellos, las palabras de Martin Amis que nos hacen visualizar alguna extraña ansia en el comportamiento del ser humano. Todo vuestro.

Todo está trastocado. Los viejos se esfuerzan por ser jóvenes, como han hecho siempre, y como todos hacemos, pues la juventud sigue siendo el modelo. Pero los jóvenes se esfuerzan ahora por ser viejos; ¿y qué supone esto? Guedejas grises, rostros resueltamente pálidos, pasos y gestos de lisiado, maquillajes de bruja de guiñol, muletas, collarines, soportes ortopédicos y luego lo siguiente. Empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Primero, te preocupas por el aspecto que tú tienes (te conviertes en un objetivo militar o en un póster de protesta), y luego, una vez realizado esto, empiezas a preocuparte por el aspecto que tienen tus hijos pequeños. Peinados imbéciles -púas lacadas-, una especie de efecto de escobilla color nogal. Combinaciones con magentas y marrones, trigo-y-colinabo-. Leer el resto de esta entrada »

Pudiera entenderse como una plaga, pudiera ser fruto de la casualidad, pudiera tomarse como una moda (pasajera o no), pero lo cierto es que empiezan a rodearme niños, niñas, entiéndase “bebés”. Al anuncio de las bodas uno ya se ha ido haciendo, poco a poco y a base de repetir (aun cuando las barras libres se empeñen en no dejarme recordar demasiado), pero no esperaba que la pequeña plaga de embarazos, sus posteriores partos y las sonrisas bobaliconas finales que a todos nos decoran la tez aun sin pretenderlo ni darnos cuenta, fuese algo tan manido.

El caso es que cada cierto tiempo se están dando anuncios de este tipo entre amigos y amigas, familia y gente que me rodea o dan vida a mi entorno. Y la alegría se expande por esas vidas mientras esperan, alumbran y disfrutan a sus peques. ¿Quién nos iba a decir que la descendencia da más alegrías que las mascotas? (A corto plazo… casi cualquiera). Leer el resto de esta entrada »

En su novela “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, Haruki Murakami deja en boca de su narrador estas palabras: “Podría decirse que las personas van cayendo en silencio, una tras otra, por el borde del mundo que me pertenece. Todas encaminan hacia allí sus pasos y, de repente, desaparecen”.

Como habréis leído y vuelto a leer lo marcado, hablamos un poco. Sí, el autor cae en una exageración, ese “todas” al inicio de la segunda oración suena a hipérbole; juega por tanto a llamar nuestra atención para reforzar su idea y encender nuestra luz de alarma, esa que tan anestesiada está en nuestra cabeza. Evidentemente, no todas las personas (espero y nadie me lo ha hecho saber así ni me lo ha parecido a mí) van desapareciendo de nuestras vidas. Pero sí es cierto, real, verdadero y comprobado que muchas personas dejan de “existir” Leer el resto de esta entrada »

Como ya comenté aquí mismo en algún artículo anterior, hay gente estupenda, maravillosa y especial. Y no son minoría, no. Simplemente cuesta mostrarse así, pero son muchas estas personas. A pesar de lo feo del panorama (social y económico), a pesar de que nunca tenemos tiempo de nada, a pesar de nuestros maloshumores o de tantos otros detalles, con darnos la oportunidad de enseñar nuestra cara buena, con tener un instante de tranquilidad y cercanía con los demás, somos capaces de hacer llegar esa idea de persona maravillosa a cualquiera.

Démonos la oportunidad, respiremos un poco más, mostremos nuesta mejor cara. No estemos esperando a que nos lo pongan fácil para llegar a ese nivel, luchemos con nosotros mismos y nuestras circunstancias por estar siempre más cerca de esa realidad que de la otra, nuestra cara apática.

Abrazos y disfrutemos de nuestros días.

No hay necesidad de repetir ni parafrasear, Antonio Galván González lo explica perfectamente y aprovecho para ahorrarme mis palabras.

Sólo, y para que sepáis de qué hablo, deciros que este enlace trata de los móviles, de sus posibilidades (mucho más allá de la comunicación a distancia) y de cómo pueden esclavizarnos o -como ya muchas voces afirman- incluso aislarnos.

Disfruten con su lectura: artículo de opinión “Siempre Conectados.

Algo tal vez muy comentado. Algo tal vez que ha sufrido tal repetición que ha perdido veracidad o importancia. Pero ahí sigue, como una máxima, como una afirmación que sigue sembrando dudas. Dudas a la hora de decir “eso no se hace” o “vamos a prohibir esto o lo otro”, o como empieza a ser muy común “prohibamos esto aunque sea habitual entre la gente”, llevando la contraria a la vida diaria y sus usos.

Nada de ello, sin embargo, me desanima a publicar estas líneas encontradas en “Las aventuras del buen Soldado Svejk“. Un ejemplo más de la manera de pensar y actuar de muchos seres humanos. Abordar lo que se esconde, lo que no se permite, lo que nos situán más lejos o conlleva una pena o castigo.

Compartamos:

Durante mi encierro, sucedieron cosas increíbles en el cuartel. Nuestro coronel prohibió que los soldados leyeran cualquier coas, ni siquiera los diarios oficiales, y en la cocina se prohibió envolver nada con periódicos, ni siquiera las salchichas y el queso. A partir de aquel día, los soldados comenzaron a leer y nuestro regimiento se convirtió en el más culto del ejército. Leíamos todos los periódicos, y todas las compañías componían versos dirigidos contra el coronel. Y, cuando algo sucedía en la tropa, siempre había un benefactor dispuesto a transmitirlo al periódico con el título “Maltratos a los soldados”. Pero con esto no había suficiente. Leer el resto de esta entrada »

Hace ya un tiempo, supongo que unos cuatro años, me encontré con una pintada en un muro de mi ciudad. Un mensaje muy directo y breve, pero cargado, a mi entender, de muuuucha verdad.

“Treinta años, pocos cambios”.

Se refería a estos tiempos de democracia en España. Democracia o lo que se, que diríamos algunos. Y a los escasos cambios reales o positivos que se han producido. No puedo estar más de acuerdo.

En la misma línea y refiriéndonos a lo que se entiende comúnmente por Democracia, así con mayúsculas, y lo que tenemos en nuestro miserable cortijo, esta imagen resume la opinión de muchos, que no sólo la mía.

El espejismo de la democracia española

Quien aún crea que realmente elige entre dos opciones… ¡para qué seguir escribiendo!

Esta foto la he sacado de aquí, el mérito es suyo. Leer el resto de esta entrada »

He sido feliz teniendo pareja. He sido feliz estando solo. Creo que lo importante es disfrutar de lo que tenemos y no estar pensando en lo que nos falta. Leer el resto de esta entrada »

Llegó un momento en que  el ser humano en su ansia de crecer como especie y de “correr” en pos de una supuesta y mal entendida prosperidad materialista se olvidó del entorno, que no sólo le entregaba todos sus bienes, sino que -además- lo sustenta y es a la vez quien equilibra la balanza del futuro. Así, en lugar de depararnos un futuro posible, sano, sostenible y natural, surgió la opción hacia la que nos encaminamos a toda velocidad: un futuro oscuro, de espaldas a lo natural, rodeados de humo, insostenible por haber agotado muchas de las materias primas que nos son necesarias y todo lo demás con lo que ni os quiero aburrir, ni pretendo parecer un agorero por nombrarlo.

En este artículo, breve de palabras pero extenso en lucha e intenciones naturalistas, pretendo compartir algunas de las canciones que recuerdo como “ecológicas”. Sí, esas con perfil de reconocimiento de todo aquello que nos da la Naturaleza, de protección de nuestra Madre global, de denuncia de malas prácticas por nuestra parte, de cariño a quien nos acoge en su seno y nos alimenta.

Y, como digo, os dejo estas escasas canciones, con la idea de que vosotros mismos añadáis más, aquellas que hablan de nuestro maltratado planeta pero que traten de transmitirle amor o de poner énfasis en la lucha pro cambiar nuestros hábitos consumistas y aniquiladores de especies y suelo.

Comenzamos…

… con “Tierra Trágame” de Celtas Cortos (videoclip no-oficial con hermossas imágenes de nuestro planeta).

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Este artículo trata sobre una conversación tenida hace unos días con una fisioterapeuta y las reflexiones que le siguieron allí mismo y que posteriormente al venido iluminando mi cabeza. Si alguien espera algo relacionado con los recortes en Sanidad, con el aplastamiento de derechos de usuarios y trabajadores de dicho sector o algo parecido, puede abandonar ya esta lectura. El título reza SALUD, no Sanidad. Ese tema es otro. Este, a mi entender, más interesante.

Charlábamos cerveza en mano del caso de una mujer mayor, o anciana, que sufría, sufre y sufrirá de artrosis en sus rodillas. Mi amiga, la fisioterapeuta, le decía que ella la podía tratar para que mejorase, pero que de poco o nada iba a servirle a la susodicha paciente mientras no llevase a cabo algunos cambios o mejoras en su vida. Entre ellos se le ocurrió mencionarle -¡¡gran pecado y la peor de las noticias!!- que debería reducir su ingesta de alimentos, especialmente aquellos que son altos en grasas. También le recomendó hacer algo de ejercicio, del estilo caminar, dar paseos al atardecer con la luz del otoño dibujando sombras en su cara… Evidentemente, la mujer no lo tuvo claro. Respuesta aproximada: “es que a mí me gusta mucho comer”, a lo que añade: “y los bocatitas de patatera no me los voy a quitar”. ¡¡Dios mío, la entiendo!! ¡Patatera, manjar de dioses extremeños! ¡Energía de héroes lusitanos! (Una plegaria por Viriato). Y lo de “andar”… para qué contaros, que eso cansa, que se está mejor sentada viendo la tele, escuchando las chillidos entre personajes de la caja negra (ahora estrecha caja negra) y llenándose la cabeza de tremendas historias noveladas de ayer y hoy. Leer el resto de esta entrada »

Aquella sociedad que premia a quienes menos se esfuerzan no puede mejorar.

La noticia: Mil euros para aquellas personas de entre 18 y 25 que se matriculen en Secundaria y consigan su título.

Otros puntos de vsita:

Por mi parte, con lo apuntado al inicio… no vaya a ser que diga alguna brutalidad.

Un problema demasiado habitual en la gente es pensar que aquello que desconoce no merece la pena.

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