Hace algunos fines de semana ya tuvo lugar una conversación entre mi hermano y yo en un pub de nuestra ciudad. Se trata de un bar nocturno de estos que ahora se denominan “de ambiente”, y gente sí que había, pero merecía más la conversación con mi hermano que todo lo demás.
Paso a diseccionarla…
Con mucho acierto o al menos el tino suficiente como para quedarte pensativo y crear la duda si no la tenías ya anteriormente, mi querido hermano me decía sin ambages ni tonterías, que para eso ya no eran horas, que todo esto de crear lugares, zonas o tiempos especiales para colectivos considerados o que se consideran especiales, más que integrarlos en la sociedad, lo que consigue es excluirlos aún más, por esa misma connotación de ser o mostrarse distintos.
Al reunirse, en este caso los gays u homosexuales, en sus propios locales, lo que genera es que no lleguen a mezclarse con el resto de la sociedad, en principio heterosexual, y que se creen guetos de ocio o, aún peor, “zonas vetadas” para el resto. Bien claro está, que lo normal es que la gente se junte y coincida en los lugares a los que acuden quienes tienen sus mismos gustos, pero también que eso llevado a un planteamiento más radical (ir sólo a… o “no permitir” al resto que…) puede llevar a lo contrario de lo que se supone que se pretende, que es el sentirse parte de algo, para volverse en contra de ese deseo y no llegar a la socialización total. Es decir, si te sientes o quieres sentrirte parte de un colectivo y actúas de este manera, en realidad estás logrando mostrarte libremente y disfrutar de lo que te apetece, pero a la vez, renunciando y haciendo que otros renuncien a una total y completa exclusión de tu colectivo. Read the rest of this entry »
Y vosotros añadís...